Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

1.-¿Qué efectos tiene el fortalecimiento actual del dólar para la economía ecuatoriana?

No es una buena noticia como uno podría pensar. Tiene sus contra y algunos pros. El esfuerzo de competitividad al que se someten en general las actividades económicas es mas duro pues, en términos relativos, que son los que marcan las ventajas en los mercados, los productos de exportación nacional se encarecen y enfrentan una competencia, de productos similares o sustitutivos mas intensa, provenientes de países cuyas monedas han perdido su valor de cambio, auspiciada por esta alteración de valor. De otra parte, las importaciones especialmente de bienes terminados encuentran una ventaja comparativa frente a la producción nacional, que según el tipo de productos puede convertirse en un dolor de cabeza para algunos sectores. Obviamente, también existe el efecto favorable de abaratamiento de importaciones de insumos básicos (fertilizantes puede ser uno) o materias primas (trigo por ejemplo) que ayudan a compensar el efecto inflacionario que existe en el mundo en general (conocido como inflación importada).

Hay que tener presente en este análisis que la política monetaria de los EEUU está ya en la etapa de corrección de tasas de interés y restricción cuantitativa, mientras la del euro sigue cavilando. Cuando esta última tome nota de su situación, esta relación de cambio con seguridad se verá afectada.

2.- De tener moneda propia y poder devaluarla, ¿mejoraría la situación del país?

La moneda propia fexibiliza el manejo de la política monetaria y amortigua los efectos de estos cambios de valoración de las monedas de curso internacional; ofrece mayor autonomía en la gestión económica, pero también le libera de la racionalidad de su manejo; sin embargo, el análisis alternativo para el caso ecuatoriano, además de ser hipotético y de casi nula aplicación, dependerá de la calidad de política económica que tenga en vigencia, pues si mantiene esa propensión tan marcada a no someterse al cuidado de los equilibrios macroeconómicos, la desestabilización-definida por el nivel de inflación y su consecuente perdida de valor interno de la moneda-provocaría daños cualitativos mayores. En dolarización los ajustes son mas propensos a realizarse en cantidad.

Como están las cosas en el Ecuador, la dolarización sigue siendo el dique de contención que defiende los patrimonios privados e incluso los propios ingresos del Estado. Su mantenimiento es el único camino que puede transitarse aún frente a estos desarreglos del mundo.

3.-¿Podemos aprovechar a largo plazo la fortaleza y estabilidad generales del dólar?

Una de las ventajas de tener el dólar como moneda “propia” es la mitigación del riesgo de cambio en la evaluación sobre la fiabilidad de los proyectos económicos. Ofrece seguridad porque su valor lo define el Banco Central de los EEUU (FED) y la credibilidad de su gestión es muy alta. Por lo tanto, en sí mismo es una ventaja para atraer capitales, valorar empresas, evaluar la política fiscal. Esta ventaja requiere completarse con regímenes fiscales, laborales, comerciales, sostenidos, razonables y creíbles. Su utilización compensa la pérdida de flexibilidad en el manejo económico.

4.-¿Puede pensarse en un futuro en volver a una moneda propia?

Teóricamente sí, pero las condiciones para hacerlo ordenadamente están tan distantes que no se le ve en el horizonte. En primer lugar hay que convencer a la gente que la moneda alternativa que se le ofrece es tan segura o más de la que ahora tiene a su disposición a fin de que encuentre el incentivo voluntario para hacerlo. ¿Lo ha hecho alguien antes? No conozco un caso.

Lo que sí se ha visto son procesos violentos, desordenados, catastróficos de salida porque lo hicieron todo mal. Incluso hay casos, como el de Grecia, que a pesar de su crisis no pudo salir del euro pues el daño era monumentalmente mayor. Así que, la lección es clara: hay que cuidar la que se tiene y manejarla con responsabilidad.