Miguel Rivadeneira

Tanto cinismo y audacia

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Lunes 26 de agosto 2019

Cuando la Fiscalía ha encontrado pruebas tan certeras y contundentes sobre la corrupción en el correísmo, como son las conversaciones a través de los celulares personales de los ex altos funcionarios de la revolución ciudadana, además de los documentos y testimonios que los hunde, ya no quedan dudas de lo que se les acusa en el proceso Sobornos 2012-2016: “una bien estructurada organización delictiva”, dirigida por el prófugo en Bélgica.

Lo grave es que han estado bien colocados, y algunos siguen enquistados, al más alto nivel en el actual gobierno, que lucha para derrumbar esta estructura. Cómo puede entenderse que mientras el actual gobierno pedía beneplácito para que el ex asesor jurídico del autoritario sea su embajador en EE.UU., éste denostaba y cuestionaba al ex mandatario por haberle ungido al actual Presidente.

Tan conscientes estarían de sus fechorías, mientras trataban de engañar al país con tanta mentira, que entre el prófugo en Bélgica, su vicepresidente preso en Latacunga y el asesor jurídico con arresto domiciliario se incriminan por los aumentos y sobreprecios en varias obras y terminan aceptando estas irregularidades.
Cuestionan a la Contraloría (época del otro prófugo en Miami) y le califican de corrupta. Entre ellos se critican por tapar a los ex funcionarios que lograron fugar. Al ex mandatario le advierten que su vicepresidente, por lo que había hecho, se iba “a joder” y estaba poniendo “el clavo del ataúd”.

Es decir, absolutamente conscientes de lo que se venía, pero nunca se imaginaron que se les iba a descubrir, que le hayan detenido a la cercanísima colaboradora del despacho presidencial cuando estaba con un pie en el avión para fugar al exterior.

Ni entre ellos se confían cuando se señalan sobre los actos de corrupción y esa es la observación del ex asesor jurídico cuando se refiere a uno de los ex ministros que se fugara del país. “Poco de pendejos que creen que Solís es inocente. Rafael y Jorge, cojudos”. A otro ex funcionario lo acusan de ser “el hombre del maletín”. Con cinismo aceptan que es verdad las expresiones por chat, hablan de sobreprecios, de tapar la corrupción y tantas cosas más y tienen la audacia de desafiar preguntando: cuál es el problema. Para los corruptos todo ha sido normal.

Las conversaciones dejan al descubierto la trama de corrupción en los que se involucran a jueces, fiscales, miembros del Consejo de la Judicatura, la Corte Constitucional cervecera, que buscaban el reparto de cargos, contratos y consulados, a cambio de favores mutuos. ¡Qué vergüenza! Y así hay aún ovejunos que enceguecidos respaldan al prófugo en Bélgica que reflejan una disyuntiva: o son ingenuos para no ver la realidad o participaron de esta “estructurada organización delictiva” que gobernara el país durante diez años, como les señala la Fiscalía.