Carlos Larreategui

El caso Restrepo

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Miércoles 26 de octubre 2011
26 de October de 2011 00:02

No me he cansado de admirar la gran batalla librada por la familia Restrepo en la búsqueda de la verdad y justicia. Su inquebrantable fuerza espiritual ha logrado vencer por más de 23 años desidias e infamias y sacudir la frágil memoria de los ecuatorianos. La causa de los Restrepo debería ser la causa de los ecuatorianos comprometidos con la justicia y el bien común.

Lo que inicialmente fue un vil y común asesinato de dos niños inocentes, se convirtió luego en un crimen de Estado. La inoperancia y el sesgo encubridor que presidieron las investigaciones policiales terminaron involucrando directamente al Estado y haciéndolo corresponsable de este abominable delito. Resulta difícil entender la absurda lógica con la que se actuó en la investigación de este crimen. Bajo un falso y mal entendido espíritu de cuerpo, ciertos mandos policiales obstaculizaron las investigaciones y rehusaron enfrentar la verdad. Pensando, quizá, que el tiempo borraría este abyecto episodio de nuestra historia, algunos oficiales sabotearon y dilataron las indagaciones. Ninguno de ellos contó con la invencible fuerza espiritual de la familia Restrepo, que terminaría por impedir el archivo del caso y la perpetuación de una vergonzosa impunidad.

La presentación del filme ‘Con mi corazón en Yambo’, de María Fernanda Restrepo, ha sacudido una vez más la conciencia de los ecuatorianos y reactivado la investigación del crimen. Durante más de 20 años, las pesquisas han sido impulsadas y paralizadas con repitencia. No podemos permitir que esta vez ocurra lo mismo. Los ecuatorianos tenemos la obligación moral de exigir la verdad en el asesinato de los hermanos Restrepo y un castigo ejemplar para sus autores. Es hora , también, de que la Policía Nacional comprenda que el esclarecimiento de los hechos, la imputación y sanción de los delitos y el reconocimiento público de los errores cometidos fortalecerán sus fundamentos institucionales y morales.

Hoy día, a las 09:00, el Fiscal competente acudirá al cementerio de El Batán para analizar ciertas osamentas que allí se custodian. De acuerdo a testimonios recientes, tres cadáveres, sin identificación alguna, ingresaron al camposanto en agosto de 1988, época en que desaparecieron Carlos y Pedro Restrepo. El hallazgo de sus restos representaría un avance fundamental en las investigaciones y traería algo de paz a la familia Restrepo y a muchos ecuatorianos que sentimos asfixia y opresión cada vez que avistamos Yambo. La sociedad ecuatoriana debe cerrar cuanto antes este doloroso capítulo y exigir al Estado reparaciones y unas sinceras, aunque tardías, disculpas.

Que la epopeya de la familia Restrepo sirva de inspiración a los ecuatorianos, especialmente a los más jóvenes, para luchar sin fatiga por la verdad y la vida.