Rodrigo Fierro

El caso de Doña Cristina

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Jueves 02 de febrero 2012
2 de February de 2012 00:01

Desde luego que no se le puede pedir a un periodista que reporta temas o hechos relacionados con la Medicina que se constituya en un informador tan calificado como para que no se le escape una imprecisión u omisión de importancia relativa. Lo que no cabe son las informaciones sesgadas o malintencionadas. Tal fue el caso de la operación de la glándula tiroides a la que se le sometió a Cristina Fernández de Kirchner, Presidenta en ejercicio de la República Argentina.

Se dijo de todo. Inclusive “del papelón de la medicina argentina”, una vez que Doña Cristina fue llevada a la mesa de operaciones con el diagnóstico de cáncer y resultó que no había tal cáncer en los estudios de los tejidos de la pieza (seguramente un nódulo) que le extirparon. Tal ‘papelón’ ocurre en todo el mundo, inclusive en los EE.UU., país en el que las sistematizaciones y la protocolización de las conductas clínico-quirúrgicas se aproximan al no va más.

Resulta que la señora Presidenta tenía un nódulo (tumoración redondeada) que había crecido de acuerdo a las valoraciones ecosonográficas que debieron haberle realizado, pues es una práctica universal. Tal hecho les llevó a los colegas argentinos a la necesidad de contar con los resultados de un PAAF (Punción por Aspiración con Aguja Fina), procedimiento con el que se obtiene una muestra de células del tumor que son estudiadas por los especialistas en citología, de muy buen nivel en Argentina. El resultado: positivo para cáncer. Ante tal diagnóstico la intervención quirúrgica se impone, en Argentina y en cualquier otro país del mundo civilizado. Un caso de ‘falso positivo’ y no un ‘falso negativo’, como reportó el periodista, corresponsal en Buenos Aires, a este Diario.

El “de acuerdo a mi experiencia”, expresión tan en boga hasta mediados del siglo XX, ya no cabe en la medicina moderna. La comunidad científica internacional ha ido uniformando los criterios en base a acuerdos bien sustentados, como producto de los nuevos conocimientos o el afán de llegar a la universalización de las clasificaciones para que en la aldea global los médicos se entiendan. En el caso de la citología de la tiroides, conforme las características de las células cancerosas iban siendo mejor conocidas, se llegó a acuerdos y hoy se cuenta con una clasificación aceptada por todos en cuanto a resultados del PAAF: positivo para cáncer, sospechoso de cáncer, negativo para cáncer. Ante la sospecha de una enfermedad tan terrible, también se decide la operación. Este fue el caso de Doña Cristina. En los países de medicina desarrollada, los resultados de la citología no coinciden con los concluyentes que proporciona el estudio de los tejidos del tumor extirpado en un porcentaje que llega al 3 por ciento. Los médicos argentinos sabían lo que hacían. Nada de papelones.