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Dos cambios presidenciales

El Presidente Correa ha demostrado que puede cambiar. Alabo que con motivo de la cirugía y la colocación de prótesis en una de sus rodillas, en el Hospital Andrade Marín del IESS, en Quito, haya declarado que le informaron mal cuando meses atrás agravió a los médicos que en el Ecuador hacen traumatología y ortopedia con calificativos de desprecio, a fin de pretender explicar y justificar que para atender su rodilla solo le quedaba viajar a Cuba. La es-pecialidad en el Ecuador tiene excelentes médicos y los proce-dimientos quirúrgicos que le hicieron en Cuba y el reciente en Quito se han hecho con éxito por cientos en el Ecuador. No puede ser que su ignorancia, en esta y otras materias del Ecuador, lo lleve a exabruptos verbales de insultos. Por lo menos, ha reconocido su error.

También ha cambiado su actitud en relación con Colombia, Santos y el Pentágono.

En enero del 2008, Chávez propuso el tratamiento de “fuerza beligerante” -estatus de reconocimiento internacional- a las FARC. Correa abonó el pedido condicionándolo a que las FARC liberaran a los rehenes que retenían y respetaran los tratados internacionales de derecho humanitario.

Con la posesión de Santos quedaron atrás la orden de prisión contra él por la agresión de Angostura, en marzo del 2008; y, en correspondencia, también se silenciaron las supuestas menciones de Correa en los discos de las computadoras de las FARC. El compromiso del Ecuador -ejecutado la primera quincena de septiembre del 2010- fue reforzar la frontera e impedir que las fuerzas irregulares pasen al Ecuador.

Con ese blindaje colocado por el Gobierno ecuatoriano, Colombia activó “su martillo” y la madrugada del domingo 19 de septiembre, arrasó casi en la línea de frontera a un colectivo de supuestos guerrilleros -22 muertos-. El mismo domingo, el presidente Santos y su Ministro de Defensa fueron reiterativos en agradecer al presidente Correa su colaboración en el blindaje de la frontera.

Al día siguiente, septiembre 20, a la gratitud se sumó el Pentágono, lo que se visualizó en los honores al Ministro de Defensa Xavier Ponce, recibido por el Secretario de Defensa de EE.UU. Robert Gates, y en el compromiso de intercambio de información de inteligencia sobre la frontera norte del Ecuador y de financiar el desarrollo humano de los sectores involucrados.

Después, el miércoles 22 se produjo el bombardeo al campamento del ‘Mono Jojoy’ y la muerte de todos sus ocupantes.

En la guerra de exterminio contra la “narcoguerrilla”, dijo Santos, sólo habrá muertos o desmovilizados que se rindan.

¿El Pentágono tiene la misma lectura de Colombia: Ecuador colabora para aniquilar a las FARC, en una realidad no explícitamente pactada, pero similar a una operación de “yunque y martillo”? O, ¿qué?

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