Sebastián Mantilla

Caída de dictadores

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Miércoles 26 de octubre 2011
26 de October de 2011 00:02

La onda expansiva de la Primavera Árabe parece no detenerse. Como un juego de dominó, regímenes aparentemente indestructibles han terminado por desmoronarse. En lo que va del 2011, tres dictadores han caído: Ben Ali en Túnez, Hosni Mubarak en Egipto y Muhamar Gadafi en Libia.

Los ojos ahora están puestos en Siria y Yemen. En ambos casos, tanto Bachar el Asad como Alí Abdalá Saleh respectivamente, han frenado temporalmente la fuerte ola de protestas con acciones represivas que han dejado miles de muertos. En el caso de Siria el conflicto interno se está tornando en una inminente guerra civil.

Frente a la necesidad de cambios en cada uno de estos países la respuesta ha sido el uso brutal de la fuerza. El caso de Siria y Yemen son ejemplo de la inexistencia de regímenes realmente democráticos, en los cuales la vulneración de los derechos civiles, económicos y políticos ha sido la tónica.

En el caso de varios países árabes, en los cuales la población joven ha crecido de manera significativa en las dos últimas décadas, el desempleo se ha convertido en un problema serio.

Por ello, la necesidad de impulsar cambios y reformas es un imperativo. Lo que sucede en el Norte de África y Oriente Medio es solo el comienzo. Los cambios internos, así como el escenario geopolítico regional, permite evidenciar que la Primavera Árabe dará mucho de qué hablar. Claro, eso dependerá también del papel que cumpla Occidente en la región.

Si en Libia no había una intervención decidida de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, seguramente la oposición hubiese sido eliminada del mapa. Eso en nada tiene que ver con la desacertada y contraproducente invasión de Irak.

En este momento surgen varias interrogantes: Si la intervención indirecta de la alianza Francia, Inglaterra y Estados Unidos en Libia fue fundamental, ¿hasta qué punto estos esfuerzos podrían extenderse para los casos de Siria, Yemen y otros países en donde regímenes tiránicos han reprimido brutalmente a la población? ¿En el caso de regímenes aliados como Arabia Saudita, Bahreim o Qatar cuál va a ser el papel de Occidente? ¿Los intereses petroleros de las grandes potencias se sobrepondrán sobre la necesidad de la población de los países árabes por mayores derechos civiles y políticos? ¿Hasta qué punto estamos siendo testigos de un real cambio y no de un reacomodo de fuerzas e intereses en la región?

2011 representa un nuevo ciclo histórico para la región. Aunque se prevé que exista avances, pausas o incluso retrocesos, el objetivo es construir Estados donde se garantice derechos y libertades, se proteja a las minorías, se integre a grupos islámicos a la democracia, se avance en términos de justicia social y se corte con la corrupción.