‘Bien venido’ Marcelo Gallardo

El nuevo técnico de Ecuador afronta el desafío de fortalecer a la Selección con liderazgo, disciplina y experiencia internacional.

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La contratación del argentino Marcelo “Muñeco” Gallardo ha sido muy bien recibida en el ámbito futbolístico del país. Existe confianza en que, junto con su cuerpo técnico, este reconocido entrenador consiga los triunfos que la selección nacional pudo haber alcanzado en el último Mundial. Aquel equipo contaba con futbolistas de gran jerarquía que aún destacan en clubes importantes de todo el mundo. Sin embargo, tal como anticiparon muchos comentaristas y conocedores del deporte, el anterior entrenador desaprovechó esa oportunidad debido a una actitud oscilante entre el autoritarismo, que le impedía aceptar consejos, y la sumisión a los intereses de ciertos dirigentes poderosos.

La infancia de Marcelo Gallardo, nacido en Merlo, provincia de Buenos Aires, el 18 de enero de 1976, no estuvo marcada desde el comienzo por el fútbol. Creció en una familia de recursos modestos: su padre era pintor y su madre trabajaba en hospitales geriátricos. De niño se entretenía jugando a las canicas. Su padre, aficionado al fútbol, lo llevaba a los partidos y, hacia los nueve o diez años, Gallardo se contagió de esa pasión. Comenzó a practicar este deporte en el parque San Martín de Merlo, en un ambiente de potrero que le aportó experiencias decisivas para forjar su carácter.

Como futbolista, integró, muy joven, las divisiones inferiores de River Plate y debutó tempranamente en el profesionalismo. Fue mediocampista ofensivo poseedor de una técnica exquisita, hábil en el manejo del balón, preciso para los pases y efectivo ejecutor de los tiros con pelota parada.

Jugó en River Plate, el AS Mónaco y el Paris Saint-Germain de Francia, el D. C. United de Estados Unidos y Nacional de Uruguay. Con la selección argentina disputó los Mundiales de 1998 y 2002. Se retiró como futbolista en 2011 e inició su carrera como entrenador en Nacional de Uruguay, club con el que conquistó el Campeonato Uruguayo 2011-2012.

A partir de ese momento dio inicio a una etapa trascendental de su vida como entrenador: dirigió al club de sus amores, River Plate durante 8 años – 2014-2022. Consiguió títulos nacionales e internacionales, entre ellos las Copas Libertadores 2015 y 2018 y la Copa Sudamericana 2014. Posteriormente dirigió en Arabia Saudita y regresó para cumplir un segundo período en River Plate entre 2014 y 2016.

Gallardo nunca ha dirigido una selección nacional y reconoce que asumir la dirección técnica de Ecuador será el mayor desafío deportivo de su carrera, como él mismo ha expresado.

Más allá de sus títulos, destacan sus valores, personalidad, formación y capacidad para dirigir grupos, cualidades reconocidas por quienes han trabajado con él o lo conocen de cerca. Su decisión de convertirse en futbolista fue propia, sin presiones familiares ni externas.

Ha señalado en varias ocasiones que un entrenador debe actuar con sentido común y ética, saber convencer y escuchar, y distinguir entre tener autoridad y ejercer el autoritarismo.

Es un entrenador exigente pero que busca interlocutores inteligentes en su entorno. Conoce y entiende muy bien al camerino, es una persona reservada, observadora e intensa en lo profesional.

Debutó al frente de la selección nacional con una derrota por 3-0 ante Corea del Sur. El largo y agotador viaje, el primer contacto con muchos de los convocados y el escaso tiempo de entrenamiento condicionaron su preparación. Seguramente extraerá conclusiones y seguirá el ejemplo de dos predecesores que dejaron huella: el montenegrino Dušan Drašković y el argentino Gustavo Alfaro, quienes estructuraron el equipo nacional con los mejores futbolistas del país. La selección carece de goleadores; encontrarlos es indispensable para hacerla más competitiva.

La opinión pública y periodistas deportivos reconocidos por su seriedad y honestidad describen a Gallardo como un técnico de carácter firme, disciplinado y guiado por valores y principios. Destacan su alto nivel de exigencia, su liderazgo con el ejemplo y su rechazo a las intromisiones, en contraste con el anterior entrenador, a quien consideran complaciente con los intereses de ciertos empresarios y dirigentes. Sin embargo, algunos periodistas menosprecian el desempeño de los equipos ecuatorianos, que representan dignamente al país, y de la renovada selección tricolor, aún en proceso de consolidación bajo su nuevo director técnico. También desacreditan a los dirigentes de estas instituciones, pese a los grandes esfuerzos que realizan para competir con los clubes más poderosos y costosos de América y del mundo.

Confiamos en Marcelo Gallardo, en nuestros seleccionados y en los equipos que representan al Ecuador.

Bienvenido Marcelo “Muñeco Gallardo”