Federico Chiriboga

Asilo diplomático

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Lunes 09 de julio 2012
9 de July de 2012 00:01

El asilo diplomático y territorial es una institución típica del derecho internacional hispanoamericano, que nació como respuesta a las persecuciones políticas tan frecuentes en nuestros convulsionados países. La tradición del asilo no existe en el derecho internacional universal, en el que rigen tratados para la protección de refugiados y de los derechos humanos. Todos tienen como característica que no amparan a los responsables de delitos comunes.

El ciudadano australiano Julián Assange, que ya fue penado en Australia por delitos informáticos, no es un perseguido político, sino que está acusado en Suecia por haber indicios de que ha cometido los delitos de violación y de acoso sexual, por lo que se solicitó la extradición al Reino Unido. En el Reino Unido se siguió el procedimiento judicial respectivo, llegando, por apelación de Assange, al Tribunal Supremo, que confirmó la orden de extradición.

Mientras se discutía el caso, Assange estuvo sometido a arresto domiciliario, que contravino al asilarse en la Embajada del Ecuador, cometiendo un delito penado por la ley británica. Los abogados de Assange mantienen que a la extradición a Suecia seguiría una nueva extradición a los EE.UU., “donde puede ser torturado y ejecutado”. Constitucionalistas americanos, de otra parte, sostienen que no hay el menor riesgo de que Assange sea acusado, porque la Constitución concede protección absoluta a la libertad de expresión, como lo demuestra el hecho de no haberse tomado medida alguna contra los periódicos que publicaron los WikiLeaks y otros antecedentes. Será el Tribunal Europeo de DD.HH. el que habrá de pronunciarse, en última instancia, si la extradición pone en riesgo los derechos fundamentales del señor Assange. Debe considerarse, además, que la pena de muerte está abolida tanto en el Reino Unido como en Suecia, cuya legislación prohíbe la extradición a países en los que se practica la pena de muerte.

Se dice que nuestra Cancillería analiza los efectos negativos que la negación del asilo podría ocasionar al señor Assange. Sorprende esta repentina preocupación por los derechos humanos, después de haberse procesado a periodistas, atacado a los medios de comunicación, respaldado el genocida de Siria, estrechado manos con el Presidente de Irán donde se lapida a mujeres en las calles y recibido con aplausos al dictador de Bielorrusia, sin considerar los vínculos amistosos con los hermanos Castro. Si el Ecuador concede el asilo, el señor Assange pasará largos años mirando por la ventana de la Embajada a las personas que salen de Harrods haciendo compras, por lo que sería prudente crear una partida presupuestaria para su mantenimiento, salud y eventual sepelio.