Walter Spurrier

Los aranceles se agitan

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Martes 03 de noviembre 2020

Ha habido dos iniciativas arancelarias en los últimos días.

La más importante es la reducción de aranceles a ciertos insumos. Cobrar derechos arancelarios a las materias primas tiene una de dos justificaciones: o proteger a la producción de materias primas, o generar ingresos tributarios.

Hasta antes del petróleo, el Estado dependía de lo que se recaudaba en Aduanas y en los estancos de cigarrillos y licores. Había evasión rampante del impuesto a la renta. Recién en 1970 se creó el impuesto a las ventas. Pero el Estado se ha modernizado, sabe cobrar impuestos. El arancel no debería fijarse por consideraciones fiscales, sino de comercio exterior.

Se anuncia la eliminación del arancel al CKD de vehículos. Como Ecuador importa vehículos colombianos sin arancel, el arancel al CKD otorgaba una ventaja arancelaria al vehículo colombiano sobre el nacional. El arancel al CKD tenía como objetivo estimular el florecimiento de una industria de autopartes, pero no se lo logró. Hacen bien las autoridades en eliminar el arancel al CKD.

El arancel sobre materias primas e insumos encarece a la producción nacional y afecta la competitividad. Es el momento de eliminarlo para todo lo que encarezca la producción. Por ejemplo, las impresoras son un gran aporte a la productividad de oficinas, pero el arancel para los cartuchos es 25%. El Ecuador tiene un exceso de 30% en sus costos de producción, según el FMI.

El otro cambio arancelario está encaminado a encarecer los televisores grandes importados en un 17%, según cálculo del gremio, presumiblemente para favorecer su ensamblaje.

El Ecuador adoptó de lleno la sustitución de importaciones en 1970, cuando acordó con los otros países andinos crear un mercado común, con un elevado arancel externo, y así favorecer la sustitución de importaciones. Como se avizoraba que a partir de 1972 la demanda interna del país iba a crecer muy fuertemente debido a la producción petrolera, en el Ecuador se instaló un gran número de industrias.

Ha pasado medio siglo, y la industria infante de 1970 ya está en edad de hospicio, y sigue requiriendo que el Estado la proteja. Ya es tiempo de cambiar de estrategia. La sustitución de importaciones es incompatible con los acuerdos comerciales. Los aranceles con Europa están en vía de desaparecer, próximamente tendremos un acuerdo con México, que tiene costos menores en las ramas industriales que protegemos. Si las autoridades ponen en marcha una gradual reducción de aranceles para las industrias protegidas, las empresas hoy protegidas sabrán adaptarse, producirán solo los bienes en que son eficientes, o cambiarán de línea.

Ecuador no puede seguir dilatando el plazo, para que la inversión en industria y agricultura se dirija a los productos en que somos eficientes, y no a los que requieren protección.