Vicente Albornoz Guarderas

Analfabetización

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Domingo 02 de octubre 2011
2 de October de 2011 00:08

El analfabetismo es el porcentaje de la población mayor a 15 años que no sabe leer y escribir. Ese porcentaje cayó dos puntos y medio entre los censos de 2001 y 2010. La pregunta es si lo hizo gracias a las campañas de alfabetización. La respuesta es que las campañas no sirvieron de nada. De absolutamente nada.

Para explicar este absurdo es útil separar la población del país en tres grupos (en realidad en cuatro grupos, pero uno no cuenta). El primer grupo son los ecuatorianos nacidos en 1949 o antes, el segundo los nacidos entre 1950 y 1986 y, finalmente, el tercer grupo son los que nacieron entre 1987 y 1995 (el cuarto grupo son los que nacieron después de 1995, pero son demasiado jóvenes como para ser incluidos en el análisis).

Resulta que en el año 2001, los nacidos entre 1950 y 1986 tenían una tasa de analfabetismo de 5,6%. La misma gente tenía, en el censo de 2010, un analfabetismo muy cercano (5,2%), lo que significa que en este grupo, casi nadie aprendió a leer y escribir entre los censos. Los nacidos entre 1987 y 1995 no contaban en el censo de 2001 (eran menores de 15 años), pero en 2010, ya más grandecitos, mostraron una tasa de analfabetismo de 1,6%.

Hasta aquí, casi nadie adicional aprendió a leer en el un grupo, mientras que los jovencitos aprendieron a leer en los colegios. Hasta aquí, las campañas de alfabetización no aportaron en nada a la caída del analfabetismo. Solo queda analizar qué pasó con los nacidos en 1949 o antes.

Es muy curioso, pero en ese grupo, el analfabetismo subió entre los dos censos, pasando de 22,5% en 2001 a 24,7% en 2010. Más de dos puntos de aumento es un cambio muy difícil de explicar. Podría ser que los alfabetos tienen una menor esperanza de vida, podría ser que a alguien se le olvidó cómo leer, pero el hecho final es que en ese grupo, en los nacidos en 1949 o antes, nadie se benefició de las campañas de alfabetización.

Como se puede ver claramente, la gran mayoría de los analfabetos son personas mayores, pero también es evidente que en ese grupo no cae el nivel de analfabetismo. Es evidente que las campañas no sirven para nada y que la caída de la tasa general se debe a que los niños van a la escuela y no a que los mayores aprenden a leer.

Pero ahora el Gobierno anda anunciando una nueva campaña de alfabetización, probablemente para declararnos otra vez ‘patria alfabetizada’, probablemente para tener una escusa para contratar a técnicos cubanos, probablemente porque les sobra la plata.

Pero declararnos ‘patria alfabetizada’ o ‘libres de analfabetismo’ fue un error, pues para eso la tasa debería haber estado a menos 3%, cuando en 2010 estuvo en 6,8%. Y todo eso es porque las campañas son un desperdicio de recursos; de recursos económicos, porque políticamente pueden ser rentables.