5 Consejos para bajar 5 a 10 kilos de peso

Bajar de peso depende de buenos hábitos, no de dietas extremas.

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Bajar de peso no significa pasar hambre ni matarse con dietas restrictivas que al final no son perdurables a largo plazo. La verdadera diferencia está en los hábitos que repetimos todos los días. El horario de las comidas, el orden en que comemos los alimentos, la actividad física que es sinónimo de ejercicio de fuerza y el descanso pueden influir más de lo que imaginamos sobre nuestro metabolismo y nuestra salud.

Muchas personas buscan la dieta perfecta cuando, en realidad, los mayores cambios suelen venir de hábitos sencillos repetidos durante meses. Bajar de peso no depende de una decisión extraordinaria, sino de pequeñas acciones realizadas con constancia.

1. Ordena tus horarios de comida

No pases todo el día sin comer para llegar con mucha hambre en la noche. Procura desayunar antes de las 9:00 de la mañana, almorzar antes de la 1:00 de la tarde y merendar antes de las 7:00 de la noche. Comer con horarios relativamente constantes ayuda al organismo a regular mejor el apetito y evita los excesos al final del día. Recordemos que el desorden en los horarios también altera nuestro metabolismo y favorece procesos inflamatorios.

2. Cambia el orden en que comes los alimentos

No empieces por el arroz, las papas o el pan. Comienza con la proteína (pollo, pescado, huevos, carne o queso fresco), continúa con los vegetales y deja los carbohidratos para el final. Si es posible, acompaña la comida con una bebida que contenga un toque de cítrico, como limón, pero sin azúcar, esto hace que los carbohidratos no se absorban con facilidad. Este sencillo cambio ayuda a disminuir los picos de glucosa y aumenta la sensación de saciedad.

Los carbohidratos consúmelos con confianza principalmente en el almuerzo y elige opciones como lentejas, fréjol, garbanzos, chochos, quinua, arroz integral, papa o camote. En cambio, procura alejarte de los alimentos ultraprocesados y de aquellos elaborados con harina de trigo refinada, como pan, galletas, pasteles, pizzas, pastas refinadas y productos de panadería industrial.

Las frutas son saludables, pero generalmente una o dos frutas al día son suficientes. Lo ideal es consumirlas enteras y no en forma de jugos, ya que así conservan mejor su fibra y producen un menor impacto sobre la glucosa.

3. Muévete todos los días y realiza ejercicios de fuerza

No necesitas vivir en un gimnasio. Lo ideal es escoger un lugar cercano a tu casa o a tu trabajo para que sea más fácil mantener la constancia. Camina más, utiliza las escaleras, levántate de la silla cada hora y procura realizar ejercicios de fuerza al menos dos o tres veces por semana. El músculo consume glucosa y ayuda a mejorar el metabolismo. Siempre que sea posible, evita entrenamientos intensos después de las 7:00 de la noche, ya que el ejercicio realizado muy tarde puede mantener elevado el cortisol en algunas personas, dificultar el inicio del sueño e interferir con la producción normal de melatonina y hormona de crecimiento durante la noche.

4. Dormir también forma parte del tratamiento

Dormir bien es una herramienta para bajar de peso. Intenta acostarte alrededor de las 9:00 de la noche y levantarte cerca de las 5:00 de la mañana, manteniendo horarios regulares siempre que sea posible. Reducir el uso del teléfono celular, la computadora o la televisión antes de dormir también favorece un descanso de mejor calidad. Muchas veces, el mejor regulador del apetito no está en una pastilla, sino en una buena noche de sueño.

5. Elimina los pequeños excesos diarios

Muchas personas creen que el problema está en una comida especial del fin de semana. Sin embargo, el aumento de peso suele construirse con pequeños excesos repetidos todos los días: la gaseosa del almuerzo, el pan de la tarde, las galletas de la oficina, el alcohol frecuente o el picoteo frente al televisor. No necesitas hacerlo perfecto. Solo necesitas empezar a decir “no” a aquello que sabes que no te acerca a la salud que deseas.

Porque bajar entre cinco y diez kilos no depende de una decisión extraordinaria. Depende de cientos de decisiones pequeñas tomadas todos los días.

La mejor dieta no es la que promete resultados rápidos. Es la que puedes mantener durante toda la vida. Porque el verdadero éxito no es solo bajar de peso, sino recuperar la salud, disfrutar la comida sin culpa, agradecer cada nuevo día y convertir los buenos hábitos en una forma de vivir, llegar a una muerte natural y con calidad de vida es una meta que se construye día a día.