
Medicar a tu perro o gato por cuenta propia es irresponsable y en Quito te puede costar caro
Medicar a los peluditos, especialmente con medicamentos destinados a humanos, representa un riesgo grave para su salud. Te contamos las razones.
Esta práctica, cada vez más común, puede provocar intoxicaciones, reacciones adversas y complicaciones que incluso ponen en peligro la vida de los peluditos.
Los animales metabolizan los fármacos de manera diferente a los humanos. Medicamentos comunes como ibuprofeno, paracetamol o aspirina, si se administran sin supervisión veterinaria, pueden causar daños severos en órganos vitales como el hígado, riñones y sistema digestivo.
Por ejemplo, el ibuprofeno puede provocar úlceras gástricas y toxicidad renal. El paracetamol -en cambio- es especialmente tóxico para los gatos, pudiendo causar insuficiencia hepática aguda.
Además, la medicación con antibióticos sin diagnóstico adecuado contribuye a la resistencia bacteriana, un problema de salud pública que afecta tanto a animales como a humanos.
La falta de consulta veterinaria lleva a tratamientos inadecuados, ya que los síntomas pueden tener causas distintas y requieren diagnósticos precisos para un manejo correcto.
Los efectos secundarios de la medicación por cuenta propia van desde vómitos, diarrea y alergias hasta intoxicaciones graves. En muchos casos, los dueños repiten tratamientos anteriores o usan medicamentos que tienen en casa, sin considerar la evolución de la enfermedad o las características específicas del animal, como raza, peso o edad, que influyen en la dosis y tipo de medicamento adecuado.
La automedicación se castiga en Quito. Según la Ordenanza Metropolitana, es una Infracción Muy Grave suministrar a los animales cualquier sustancia química o psicotrópica, venenosa o tóxica, así como provocar deliberadamente que la ingiera.
¿La sanción? Actualmente, los infractores son ‘castigados’ con una multa económica de 10 Salarios Básicos Unificados: 4 700 dólares.