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El presidente de China, Xi Jinping, ha colocado la cooperación del Sur Global entre los ejes de su agenda internacional, con énfasis en el desarrollo, la gobernanza global y una mayor participación de los países emergentes en la toma de decisiones. Tras participar en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) en Bishkek, Kirguistán, el mandatario tiene previsto viajar a Nueva Delhi para asistir a la reunión del BRICS, según información difundida por la agencia Xinhua.
Las dos citas multilaterales ponen sobre la mesa un objetivo compartido: ampliar la cooperación Sur-Sur y fortalecer los mecanismos mediante los cuales las economías emergentes buscan coordinar posiciones frente a los cambios políticos, tecnológicos y económicos internacionales. En Bishkek, Xi sostuvo que la OCS está vinculada al Sur Global y la definió como un pilar de la cooperación entre estos países.
La evolución del BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai refleja una transformación de los espacios multilaterales vinculados con economías emergentes. En 2026 se cumplen 25 años de la fundación de la OCS y 20 años del mecanismo de cooperación del BRICS, dos organizaciones que durante ese periodo han incrementado tanto su número de integrantes como sus redes de socios.
De acuerdo con Xinhua, los países que forman parte de estos mecanismos representan, en conjunto, más de la mitad de la población mundial y alrededor del 30% de la economía global. La expansión ha convertido a ambas plataformas en espacios para impulsar iniciativas de cooperación, desarrollo económico y coordinación internacional entre países del Sur Global.
En ese proceso, Xi ha promovido iniciativas como el enfoque de cooperación “BRICS Plus” y la construcción de una comunidad de futuro compartido dentro de la OCS. Humprey Arnaldo Russel, director del Centro de Investigación ASEAN-China de la Universidad de Indonesia, citado por Xinhua, considera que China ha contribuido con propuestas tanto conceptuales como prácticas para ampliar el alcance de estos mecanismos.
El especialista sostiene además que el BRICS pasó de ser una agrupación relativamente limitada a constituirse en una plataforma más amplia de cooperación para los países en desarrollo y el Sur Global. Esa transformación ocurre en un escenario en el que las economías emergentes buscan incrementar su presencia dentro de las instituciones multilaterales y generar nuevos canales de diálogo.
El desarrollo económico del Sur Global es otro componente de la agenda presentada por Xi. Durante la reunión de la OCS en Bishkek, el presidente chino pidió priorizar el desarrollo y avanzar hacia perspectivas de prosperidad compartida, en medio de un escenario internacional marcado por cambios económicos, políticos y tecnológicos.
Esta visión ya había sido planteada durante la cumbre del BRICS celebrada en Kazán, Rusia, en 2024. En esa ocasión, Xi señaló que el Sur Global debía convertirse en una fuerza impulsora del desarrollo común. Según la información difundida por Xinhua, el mandatario ha colocado el desarrollo entre las herramientas para enfrentar desafíos económicos y sociales y ha vinculado este planteamiento con la modernización de los países en desarrollo.
La agenda de cooperación económica internacional propuesta abarca sectores tradicionales y nuevas industrias. Durante su intervención en Bishkek, Xi planteó fortalecer los vínculos en comercio, inversión, conectividad y energía, pero también incorporar áreas que están redefiniendo la economía mundial, como inteligencia artificial, economía digital e industrias verdes.
Esta combinación muestra cómo la cooperación Sur-Sur se extiende hacia ámbitos vinculados con la transformación tecnológica y la transición energética. El desafío para las economías emergentes no se limita a aumentar sus intercambios comerciales, sino que incluye desarrollar capacidades productivas y tecnológicas para participar en sectores que marcarán el crecimiento global durante los próximos años.
Una de las propuestas promovidas por China dentro de este enfoque es la Iniciativa para el Desarrollo Global (IDG), que en 2026 cumple cinco años. Según los datos incluidos en el documento de Xinhua, durante este periodo la iniciativa movilizó más de 23 000 millones de dólares, respaldó más de 1 800 proyectos de bienestar y patrocinó programas de formación para más de 200 000 personas en distintas profesiones.
Los proyectos forman parte de una estrategia orientada a vincular la cooperación internacional con objetivos concretos de desarrollo. La capacitación, la infraestructura, la conectividad, las energías renovables y la transferencia de conocimientos aparecen así como áreas desde las cuales China plantea profundizar su relación con los países del Sur Global.
La dimensión práctica de esa cooperación también aparece reflejada en los ejemplos incluidos en el material de Xinhua. En la página cuatro se muestra un Centro de Demostración y Formación en Tecnología Agrícola China-Etiopía, en Adís Abeba, mientras que la página seis presenta el proyecto de energía eólica de De Aar, en Sudáfrica. Las imágenes acompañan el planteamiento de cooperación orientada al desarrollo agrícola, la formación y las energías renovables.
Además del desarrollo económico, la propuesta china pone énfasis en la gobernanza global. Xi ha defendido una mayor participación de los países del Sur Global en las discusiones internacionales y sostiene que las decisiones y normas mundiales deben contar con una representación más amplia de los Estados.
Este enfoque se relaciona con la Iniciativa para la Gobernanza Global, presentada durante la cumbre de la OCS celebrada en Tianjin, China, en 2025. De acuerdo con el documento, la propuesta parte de la idea de que los países deben contar con un papel igualitario dentro de los mecanismos internacionales de gobernanza.
Durante su reciente intervención en Bishkek, Xi reiteró que los asuntos internacionales deberían ser debatidos de manera colectiva y cuestionó que las decisiones globales sean determinadas por un número reducido de países. Para el mandatario, las naciones del Sur Global, como parte relevante de un mundo multipolar, deberían disponer de mayor representación y capacidad de participación en los asuntos internacionales.
En ese contexto, BRICS y OCS funcionan como espacios donde sus integrantes pueden articular intereses y coordinar posiciones sobre asuntos regionales e internacionales. La búsqueda de mayor influencia colectiva también se ha trasladado hacia la arquitectura económica y financiera mundial.
La financiación de infraestructura y desarrollo sostenible constituye otro eje de esta transformación. En 2014, los líderes del BRICS suscribieron el acuerdo para crear el Nuevo Banco de Desarrollo, concebido como una alternativa de financiamiento para proyectos en mercados emergentes y países en desarrollo.
A esta estructura podría sumarse un nuevo mecanismo dentro de la Organización de Cooperación de Shanghai. En la cumbre de Bishkek, los miembros reafirmaron la importancia del establecimiento de un Banco de Desarrollo de la OCS, una iniciativa que se inserta en la búsqueda de instrumentos financieros vinculados con las necesidades de infraestructura, modernización y crecimiento de sus integrantes.
La consolidación de estas instituciones muestra que la cooperación entre economías emergentes ya no se concentra únicamente en el diálogo político. Los mecanismos financieros, los proyectos de infraestructura y las iniciativas de desarrollo se han convertido en componentes de una estrategia más amplia para aumentar la capacidad de acción de los países del Sur Global.
La inteligencia artificial y la brecha digital también ganan espacio en esta discusión. En julio de 2026, según Xinhua, Xi anunció la creación de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, acompañada de un llamado a construir un sistema de gobernanza de la IA que considere las necesidades de los países en desarrollo.
El planteamiento busca promover cooperación internacional para que las economías del Sur Global desarrollen capacidades tecnológicas y reduzcan las brechas relacionadas con la inteligencia artificial, transformación digital y desarrollo sostenible. Xi ha advertido que la incorporación desigual de estas tecnologías podría profundizar diferencias entre países, por lo que propone mecanismos de colaboración para ampliar el acceso a las nuevas capacidades digitales.
Esta agenda tecnológica se conecta con sectores como manufactura avanzada, automatización, almacenamiento energético y economía digital. La página nueve del documento, por ejemplo, muestra brazos robóticos operando en una planta de producción de sistemas de almacenamiento de energía en Nantong, China, como una referencia visual de las tecnologías que están transformando los procesos industriales.
La estrategia hacia el Sur Global trasciende al BRICS y la OCS. China también impulsa relaciones mediante mecanismos como el Foro de Cooperación China-África y la Cumbre China-ASEAN, espacios que buscan ampliar los vínculos económicos, políticos y de desarrollo con distintas regiones.
La sucesión de encuentros entre Bishkek y Nueva Delhi evidencia el creciente protagonismo que China atribuye a estos mecanismos multilaterales. En un contexto de cambios en la economía internacional, transformación tecnológica y debates sobre la representación de los países emergentes, BRICS, OCS y la cooperación Sur-Sur aparecen como piezas de una arquitectura internacional en evolución.
La próxima reunión del BRICS será, en ese escenario, una nueva oportunidad para conocer las propuestas que Xi presentará sobre desarrollo, cooperación económica, inteligencia artificial y gobernanza global. El encuentro también permitirá observar hasta dónde los países del Sur Global pueden convertir su mayor peso demográfico y económico en mecanismos concretos de coordinación, financiamiento y participación internacional.




