El II Summit Internacional Vozandes pone al paciente en el centro de la salud

El II Summit Internacional Vozandes analiza cómo integrar tecnología, ciencia y atención humana para mejorar el cuidado del paciente.

La medicina atraviesa una transformación acelerada. La inteligencia artificial, la robótica y el análisis de datos ofrecen nuevas posibilidades para diagnosticar, tratar y gestionar la salud. Sin embargo, ese avance plantea una pregunta esencial: ¿cómo incorporar la tecnología sin perder de vista a la persona? Y por eso, en el II Summit Internacional Vozandes, el paciente es el centro de la salud.

Esa discusión forma parte del II Summit Internacional Vozandes, que se realiza el 3 y 4 de septiembre de 2026, en Quito. El encuentro, organizado por el Hospital Vozandes Quito y la Academia Bruckner, reúne a especialistas nacionales e internacionales para abordar los cambios que vive el sector salud.

La propuesta parte de una mirada integral. No se trata solo de discutir nuevos equipos, procedimientos o sistemas digitales. También pone sobre la mesa la seguridad del paciente, la calidad clínica, la sostenibilidad y, especialmente, la humanización del cuidado.

El Summit Internacional Vozandes propone volver a mirar al paciente

Ximena Pacheco, CEO del Hospital Vozandes aboga por una mayor integralidad en el tratamiento de una enfermedad y conocer la historia personas de cada uno. Foto: Santiago Estrella / EL COMERCIO

Para Ximena Pacheco, CEO del Hospital Vozandes Quito, detrás de cada diagnóstico existe una persona, una historia y una familia, no solo el paciente. Esa idea explica buena parte del propósito de II Summit Internacional Vozandes, en la que el paciente no solo tiene una enfermedad, tiene toda una historia detrás.

Pacheco habla de la necesidad de “regresar al primer amor” de la medicina. Es decir, recuperar aquella vocación que llevó al profesional de la salud a elegir una carrera dedicada al cuidado de otras personas.

La especialización y la tecnología han permitido avances enormes. Pero también existe el riesgo de concentrarse en la enfermedad y olvidar las demás circunstancias que rodean al paciente.

“Tenemos que tratar no solo la enfermedad física, sino también la parte emocional, la parte espiritual”, sostiene Pacheco. La propuesta, explica, consiste en entender al ser humano de manera integral.

Eso puede manifestarse en algo aparentemente sencillo: que un médico mire al paciente mientras conversa con él, conozca sus preocupaciones y explique un procedimiento de manera comprensible.

La tecnología, desde esta perspectiva, no debería competir con esa relación. Pacheco sostiene que debe utilizarse precisamente para humanizar la atención.

Inteligencia Artificial para recuperar tiempo entre médico y paciente

El argentino Hernán Navas, médico informático y especialista en ingeniería en sistemas de información, analiza el papel de la tecnología y la inteligencia artificial en la atención de salud. Foto: Santiago Estrella / EL COMERCIO

Ese desafío adquiere una dimensión particular con la inteligencia artificial. Hernán Navas, médico informático y especialista en ingeniería en sistemas de información, trabaja precisamente en el punto de encuentro entre medicina, información y tecnología.

Un médico informático no atiende directamente a una persona. Su “paciente”, explica Navas, es la organización de salud. Su trabajo consiste en conseguir que la información llegue al lugar adecuado y en el momento necesario para tomar mejores decisiones.

La cantidad de información que produce un hospital es enorme. Médicos, enfermeros, nutricionistas y otros profesionales generan datos permanentemente. El desafío no consiste solamente en almacenarlos, sino en determinar cuáles necesita cada profesional para decidir.

La digitalización, sin embargo, también produjo una consecuencia conocida por muchos pacientes: el médico que durante la consulta pasa buena parte del tiempo mirando una pantalla.

Navas reconoce el problema. Pero considera que la propia inteligencia artificial puede contribuir a corregirlo. Existen herramientas capaces de procesar una conversación, elaborar un resumen clínico y permitir que posteriormente el médico lo revise y valide.

Eso podría reducir el tiempo dedicado a registrar información y permitir que el profesional vuelva su atención hacia la persona. “Que él pueda hablar, que él se pueda expresar, pero mirando a los ojos al paciente”, señala Navas.

La condición es mantener siempre el criterio humano. Para Navas, utilizar inteligencia artificial no significa aceptar automáticamente sus respuestas. El profesional debe revisarlas, cuestionarlas y detectar posibles errores.

“La inteligencia artificial sola no resuelve nada. Necesita de nosotros para resolver las cosas”, afirma.

Tecnología médica que ayuda, pero no sustituye

La misma discusión llega al quirófano. El cirujano general y laparoscópico Fernando Huilca, docente universitario en Riobamba, explica que la tecnología ha reducido considerablemente los tiempos de determinados procedimientos y ha facilitado el trabajo médico.

Pero establece un límite claro: la herramienta tecnológica acompaña al profesional; no sustituye la dimensión humana de la medicina.

El paciente tampoco puede entenderse únicamente como la enfermedad que lo llevó al hospital. Huilca plantea preguntas que habitualmente quedan fuera de una historia clínica: quién cuidará a esa persona después de una cirugía, en qué condiciones regresará a casa o qué circunstancias familiares pueden afectar su recuperación.

El paciente es una integralidad, no es solamente la enfermedad”, sostiene.

Esa perspectiva conecta con uno de los cinco ejes del Summit: la experiencia del paciente y la humanización del cuidado. Los otros cuatro son excelencia clínica y resultados en salud; seguridad del paciente y sistemas de alta confiabilidad; innovación y transformación digital; y sostenibilidad, gobernanza y liderazgo.

El acceso también forma parte de la innovación en salud y enfocarse en la necesidad de paciente

La incorporación de tecnología abre otra discusión: quién puede acceder a ella.

Pacheco explica que el Hospital Vozandes Quito analiza la incorporación de nuevas herramientas, incluida la robótica. Pero sostiene que una decisión tecnológica también debe considerar cuánto terminará pagando el paciente.

Una innovación puede reducir tiempos de recuperación o mejorar determinados procedimientos. Sin embargo, si solo pueden utilizarla quienes cuentan con elevados recursos económicos o determinados seguros, aparece una nueva barrera.

“Tenemos que también saber la necesidad del paciente, involucrar al paciente”, señala Pacheco. Para la ejecutiva, incorporar tecnología exige encontrar alternativas que permitan ampliar el acceso y mantener precios asequibles.

La discusión muestra que transformar la salud no depende solamente de tener equipos más sofisticados. También supone decidir para qué se utiliza la tecnología, a quién beneficia y cómo mejora la experiencia de una persona cuando necesita atención.

El Summit Internacional Vozandes amplía la conversación sobre salud

El encuentro contempla 42 horas académicas certificadas, entre actividades presenciales y virtuales. Además de las jornadas del 3 y 4 de septiembre del 2026, habrá talleres virtuales sincrónicos y contenidos en aula virtual. Cuenta con aval académico de OES, la Universidad Internacional del Ecuador y la Universidad El Bosque de Bogotá.

La primera edición reunió a más de 300 asistentes, representantes de 12 países y más de 22 auspiciantes. Para Navas, quien también participó entonces, estos encuentros permiten comprobar que muchos de los problemas que enfrenta una organización sanitaria se repiten en otros lugares.

Huilca coincide en el valor del intercambio entre profesionales. El conocimiento científico importa, pero también la posibilidad de conocer experiencias distintas y trasladarlas a la práctica cotidiana.

En esa combinación se encuentra el sentido del II Summit Internacional Vozandes: discutir inteligencia artificial, robótica, información clínica y excelencia médica, pero hacerlo desde una pregunta anterior a todas ellas: cómo conseguir que esos avances permitan cuidar mejor a las personas.