23 de septiembre de 2018 00:00

El reencuentro en la adolescencia les impulsó en el fútbol profesional

Arriba, Jhojan Julio (izq.) y Anderson Julio, antes de una práctica de Liga, en ­Pomasqui.

Jhojan Julio (izq.) y Anderson Julio, antes de una práctica de Liga, en ­Pomasqui. Foto: Patricio Teràn / EL COMERCIO

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Álex Puruncajas
Redactor (D)

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Los hermanos Anderson y Jhojan Julio comparten la habitación durante las concentraciones de Liga, en el extenso complejo de 34 hectáreas del club, en el sector de La Pampa, en Pomasqui. Ahí suelen acordarse de la época de la niñez, cuando levantaban polvo con la pelota en la cancha de tierra debajo del puente de El Juncal, cantera de tricolores.

Anderson es el mayor, con 22 años. Jhojan tiene 20 años y siete meses, y es el menor de la trilogía de los hermanos futbolistas. El otro es Madison, de 20 años y 11 meses, y quien juega en el Técnico Universitario de Ambato.

Anderson y Jhojan se juntaban ocasionalmente en El Juncal cuando eran ‘pelados’. Es que ambos vivían separados hasta antes de la adolescencia. Son hermanos solo de padre.

Marcelo Julio, progenitor de las dos ‘alas’ del equipo de Primera de LDU, solía llevar a Jhojan desde Quito hasta El Juncal. Ahí, el mediocampista se encontraba con su ‘ñaño’.

Todo cambió en la adolescencia, cuando Anderson se propuso ser futbolista profesional y se vino a Quito para probar fortuna en El Nacional.

En el valle del Chota se dedicaba al atletismo. Era una ‘bala’ en las pruebas de los 100 metros planos de los torneos organizados por la Federación Deportiva de Imbabura. Pero con 12 años optó por ir a la capital para llegar a ‘El Nacho’, inspirado por su primo Renato Ibarra y su tío Johvany Ibarra, quienes pasaron por el ‘Bitri’.

Su padre le dijo que mejor hablara con Nixon Carcelén, de Liga de Quito, y fuera a probarse en ese plantel.

“Cuando mi hermano vino a la capital empezamos a conocernos bien y a llevarnos mejor. Yo iba a su casa y empezábamos ya a salir juntos”, confiesa sonriente Jhojan, quien tiene un corte mohicano, con tintes rubios. Él fue a los 14 años al Complejo de Tumbaco de los ‘puros criollos’, pero solo estuvo ahí dos meses.

Su ‘ñaño’ insistió tanto que optó por ir a probarse en Liga. Ahí hizo amigos que conserva hasta la actualidad y se formó como futbolista. En los planteles juveniles siempre portaba la camiseta con el número 10.

Miguel Bravo, entrenador de las juveniles de la ‘U’, recuerda que ambos se formaron en la cantera alba y siempre se destacaron por su velocidad. Madison también se formó en el cuadro azucena, pero no se quedó. En el 2015 salió al Deportivo Quito.

‘Frito’ -como le dicen a Anderson sus familiares- y ‘Polilla’ -como es llamado Jhojan- llegaron a compartir cancha en el plantel Sub 18 y en la Reserva de LDU.

Eso, hasta que llegó el momento de dar el salto a la élite. Jhojan debutó primero, en el 2016, con el técnico uruguayo Álvaro Gutiérrez. Entre risas se acuerda que se estrenó aún siendo menor que su ‘ñaño’. Pero recalca que él lo alentó. Solo fueron ocho cotejos en el plantel principal ese año.

Al año siguiente, llegó el momento de Anderson, con el DT Álex Aguinaga, a quien le impresionaba la velocidad del extremo derecho. Desde entonces, uno jugaba y otro iba a la banca en el cuadro principal.

Eso es algo que causa risa a los jugadores, quienes hoy son padres. Anderson tiene una niña de 4 años y su hermano es padre de una pequeña de 1 año y 4 meses.

Al cuidado de sus primogénitas y ahora en el plantel principal, sus vidas han cambiado. Asumen con más responsabilidad jugar en el cuadro que conquistó la Copa Libertadores. Su complicidad se traduce en la cancha. Con un pestañeo, ya saben dónde ubicarse para intercambiar pases. “Es fácil jugar con él”, dice Anderson.

Repetto tenía visto a Jhojan desde hace dos años. En el cuerpo técnico de la ‘U’ los consideran unos ‘todoterreno’ y destacan que saben acoplarse al esquema táctico.

Así, se han convertido en titulares fijos esta temporada. Suman 30 partidos en el Campeonato, aunque Anderson lleva más goles (siete en relación con los cinco de su hermano). “Te digo la verdad: es un sueño jugar con mi hermano acá”, expresa Jhojan.

Repetto quiere que ganen más experiencia en cotejos bravos, como el de hoy a las 12:00, en el estadio Rodrigo Paz Delgado, ante Barcelona SC.

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