29 de agosto de 2019 13:25

Los padres de los nadadores afectados en Miraflores denuncian que no había un tratamiento responsable del agua

Un trabajador realiza el control del agua en una piscina del norte de Quito. Foto: EL COMERCIO

Un trabajador realiza el control del agua en una piscina del norte de Quito. Foto: EL COMERCIO

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Redacción Deportes (D)

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Los padres de los nadadores que se entrenan en la piscina Miraflores afirman que en ese sitio no había un ‘piscinero’ o maquinista que haga los controles técnicos del agua, lo que contradice la versión de Jaime Ruiz,  presidente de la Concentración Deportiva de Pichincha (CDP).

Andrea Pardo, madre de uno de los siete deportistas afectados, asegura que en tratamiento de aguas no había personal capacitado. Ella fue testigo varías veces que otras personas sin preparación técnica eran las encargadas del mantenimiento de la piscina.

La denuncia la hizo varias veces ante el administrador, quien habría hecho caso omiso a las quejas de los padres de familia de forma reiterativa.

Uno de los padres de los seleccionados que solían asistir a la piscina de Miraflores, que pidió la reserva de su nombre, le dijo a este Diario que carecían de una persona técnica que hiciera el control del agua, como sí lo tienen otras como la Jipijapa y El Batán, que son administradas por la Concentración.

Según testimonios de otros padres de familia, esta persona encargada del control del agua y de las calderas no asistía a Miraflores todos los días.

“Había un encargado del agua y de las calderas, pero no era fijo. Asistía a la piscina unas dos veces por semana”, dijo Gabriela Páez, madre de uno de los seleccionados de Pichincha.

Ella además asegura que los entrenadores tuvieron algunos inconvenientes con esta persona. Los profesores exigían mayor control de agua y de la temperatura para un buen entrenamiento.

“El señor piscinero calentaba el agua el viernes, el sábado ya no asomaba y el lunes el agua estaba fría. Así los chicos se enfermaron varias veces”, dijo Páez, quien es testigo de cómo se realizaban los mantenimientos en otras piscinas que también pertenecen a la CDP, propietaria del escenario.

El lunes 26 de agosto del 2019, cuando sucedió el accidente, el ‘maquinista’ habría pedido permiso, por lo que no se encontraba en su puesto de trabajo. El administrador fue quien le dio la orden a la persona de limpieza que vertiera los químicos en el agua.

“En otras piscinas suelen poner cintas de seguridad cuando se realizan los tratamientos de agua. No dejan pasar a los deportistas así se les haya quedado algo en el agua”, agrega Páez.

En la Concentración Deportiva de Pichincha aseguran que fue una irresponsabilidad del administrador de la piscina, quien “no tiene experiencia en administración”.

Andrea Pardo, madre de Matías Walther, denunció que la limpieza de la piscina era desprolija. Incluso se lo realizaba al frente de los nadadores cuando se encontraban en el agua en pleno entrenamiento.

“La señora de la limpieza manipulaba el cloro frente a los chicos. Le pedimos más de una vez que no lo hiciera y no nos hizo caso. Cuando trapeaba, los residuos que quedaban en el piso los regaba en la piscina”, dijo Pardo. Esta denuncia coincide con las que hicieron otros padres de familia quienes pidieron que sus nombres no sean revelados.

La Concentración delegó, desde la administración anterior, a Miguel Pavón como administrador general de las piscinas de la entidad.

El máximo dirigente de la CDP reconoció que la piscina de Miraflores no tenía protocolos de limpieza y mantenimiento de aguas.

La piscina de Miraflores permanecerá cerrada mientras se realizan las investigaciones de lo ocurrido la noche del 26 de agosto del 2019, cuando nadadores sufrieron una supuesta intoxicación a causa del cloro. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

¿En qué consisten estos cuidados?
Los expertos en piscinas recomiendan utilizar responsablemente los químicos que se riegan al agua. Estos son: cloro en polvo al 70% y ácido nítrico. Este último, muy utilizado para bajar el pH. Sin embargo, lo más recomendable es el uso del ‘ph- of soda ash’, que es un polvo blanco granular, empleado principalmente para eliminar la dureza del agua que se utilizará para la mezcla y elevar el pH.

“El valor correcto debe situarse entre el 7,2 y el 7,6 para garantizar que el resto de medidas aplicadas funcionen de forma efectiva”, publica un portal especializado en cuidados de piscina.

Además de los químicos, hay que darle mantenimiento, al menos una vez al año, a los filtros, que están ubicados en los extremos de las piscinas. Estas cuentan con arena y cal, productos que deben ser reemplazados de forma periódica.

"La cantidad de cloro debe ser proporcional y calculada dependiendo del volumen de agua que contenga la piscina”, asegura Bolívar Sánchez, experto en este tipo de mantenimientos.

¿Cuáles son los protocolos de mantenimiento?
El primero, realizar mantenimientos periódicos de la piscina sin nadadores en el agua. Utilizar protección al momento de verter los productos para evitar irritaciones de ojos, garganta y piel.

La recomendación básica es que la limpieza de agua se la realice en las noches. O al menos cuatro horas antes de ser utilizada.

Se debe hacer una limpieza profunda sin agua de las paredes y pisos de la piscina, al menos una vez al año.

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