Julio Chuqui, un formador de campeones

Julio Chuqui está en permanente actualización de conocimientos. La teoría puesta en práctica con sus dirigidos lo convierte en un entrenador exitoso. Hace un mes, Daniel Pintado y Johana Ordóñez fueron campeones en las pruebas de 20 y 50 kilómetros marcha de los Juegos Panamericanos, en Lima.

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Desde la izquierda: Julio Chuqui, Diego Arévalo, Darwin Castro y Sebastián Rosero. Fotos: Manuel Quizhpe / EL COMERCIO

Julio Chuqui está en permanente actualización de conocimientos. La teoría puesta en práctica con sus dirigidos lo convierte en un entrenador exitoso. Hace un mes, Daniel Pintado y Johana Ordóñez fueron campeones en las pruebas de 20 y 50 kilómetros marcha de los Juegos Panamericanos, en Lima.

En la misma ciudad peruana, hace dos semanas, el atleta no vidente Darwin Castro se proclamó campeón en la distancia de 5 000 metros de los Juegos Parapanamericanos. También ganó la medalla de oro en 1 500 metros, pero fue descalificado por no portar de manera correcta el accesorio de sujeción que lo une con su guía.

El DT cuencano, de 49 años, ostenta dos maestrías: una en Cultura Física y otra en Entrenamiento Deportivo, obtenidas en Ecuador y en España. Tiene el nivel 5 de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF), en fondo y medio fondo. En marzo anterior aprobó el nivel dos en marcha atlética.

Hasta febrero pasado, Chuqui fue director de la Carrera de Cultura Física de la Universidad Politécnica Salesiana, en Cuenca. Allí, desde hace 10 años, es docente de cultura física, acondicionamiento físico y atletismo. La cátedra la comparte con su labor de dirigir a 50 atletas de diferentes categorías y especialidades.

El exatleta incursionó en la dirección técnica por casualidad y debido a una lesión que lo alejó de las pistas. Un día fue a la Escuela Hernán Cordero para dejar a su hijo Miguel Adrián, quien ahora tiene 23 años. Antes de abandonar el plantel escuchó por los altoparlantes que se pedía paciencia a los padres de familia porque el profesor de educación física había renunciado.

Entonces decidió organizar su carpeta y presentarla. Después de tres semanas recibió una llamada del Director de su exescuela para que acudiera a conversar y en 15 minutos llegaron a un acuerdo.

En poco tiempo, sus exprofesores le sugirieron que como exatleta trabajara en la formación de una escuela de atletismo y aceptó el reto, pese a que se destacaba en fútbol, él incluso fue arquero.

Después de 14 semanas de entrenamiento, la Hernán Cordero se estrenó en los Juegos Interescolares de campo traviesa y para sorpresa de sus colegas alcanzaron el título, desplazando del primer lugar a la Escuela Luis Cordero. En esa modalidad volvió a ganar títulos del Interescolar, los mismos años que permaneció en la entidad educativa.

Tras el tricampeonato interescolar ya fue contratado por el Colegio Técnico Salesiano, en donde también fue campeón en las categorías Infantil, Inferior, Intermedia y Superior. Esos éxitos estudiantiles le permitieron vincularse, en marzo del 2007, como entrenador de atletismo de la Federación Deportiva del Azuay.

Entre sus primeros alumnos federados recuerda a Byron Piedra, quien se encontraba en pleno apogeo. Dirigir al seleccionado nacional resultó un desafío y por eso se autoeducó. En agosto del 2007, en Río de Janeiro, Piedra impuso récord nacional en 1 500 metros y se clasificó a los Juegos Olímpicos Pekín 2008. Luego fue campeón iberoamericano.

También nombra a otros destacados atletas como David Washco, Juan Clavijo, Adrián Pillajo y Cristian Vásconez, quienes siempre fueron protagonistas en los campeonatos nacionales.

En el 2015 incursionó en la marcha y su primera alumna fue Magaly Bonilla, de Ambato. Después de un arduo trabajo registró la marca base para los 20 km y se clasificó a los Olímpicos Río de Janeiro 2016; allí se ubicó en el puesto 24º.

Después de Bonilla se unieron Daniel Pintado y Johana Ordóñez. Ambos, el año pasado, ocuparon puestos estelares en el Mundial de Marcha realizado en Taicang, China. Él terminó quinto en 20 km y ella se ubicó sexta en 50 km; además, alcanzó la medalla de plata por equipos, en damas.

Según Chuqui, su metodología de trabajo es aprovechar al máximo las cualidades del atle­ta y planificar de manera individualizada. A su criterio, el DT debe tener conocimiento, personalidad y autoridad para que el alumno confíe en sus palabras. “Tenemos que prepararnos cada día, sin descuidar ningún detalle”. Su planificación, en la actualidad, es semanal. Eso le permite estar en constante evaluación.

Byron Saquipay, quien es su asistente desde hace nueve años, lo define como un maestro y amigo, que le gusta compartir los conocimientos con los demás. “En la actualidad es uno de los mejores entrenadores del Azuay y de Ecuador. Se merece todos los éxitos por su dedicación y conocimientos”.

Lisbeth Vicuña, quien es dirigida por Chuqui desde hace 10 años, destaca la exigencia y disciplina que impone el entrenador. “En cuanto a los horarios es flexible, porque sabe que también somos estudiantes y tenemos contratiempos”. Ella tiene títulos nacionales en la categoría prejuvenil.