
Ecuador consiguió una victoria inolvidable al derrotar 2-1 a Alemania y clasificar a los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Pero más allá del resultado, el triunfo dejó una sensación clara: por primera vez en el torneo, Sebastián Beccacece modificó su idea inicial, asumió riesgos y encontró las respuestas que la Tricolor necesitaba.
En los dos primeros partidos del Mundial, frente a Costa de Marfil y Curazao, el entrenador argentino se mantuvo fiel a su propuesta pese a las críticas y a las dificultades ofensivas que mostraba el equipo.
Sin embargo, para el encuentro más importante de la fase de grupos decidió cambiar. Ajustó el esquema, modificó nombres y esas decisiones terminaron siendo determinantes para conseguir una de las victorias más importantes en la historia de Ecuador.
La primera gran apuesta fue la inclusión de Nilson Angulo desde el inicio.
El extremo, que había sido titular durante gran parte de las eliminatorias y los amistosos previos al Mundial, había comenzado en el banco los dos primeros partidos del torneo.
Frente a Alemania recibió la oportunidad desde el pitazo inicial y respondió de la mejor manera.
Cuando Ecuador perdía 1-0, el futbolista formado en Liga de Quito sacó un potente remate desde fuera del área para vencer a Manuel Neuer y marcar el primer gol de la Tricolor en el Mundial 2026.
Fue una decisión que cambió el rumbo del partido.
Otra de las decisiones más importantes llegó durante el segundo tiempo.
Después de dos encuentros en los que Enner Valencia no encontró su mejor versión y desperdició varias ocasiones claras de gol, Beccacece decidió modificar el ataque sin esperar los minutos finales.
También reemplazó a Alan Franco, quien había cumplido como lateral en defensa, pero limitaba la profundidad ofensiva del equipo.
En su lugar ingresó Ángelo Preciado, quien aportó velocidad y amplitud por la banda derecha.
Pocos minutos después también envió al campo a Kevin Rodríguez, una variante que terminó siendo decisiva.
El delantero le dio otro aire al ataque ecuatoriano.
Ganó balones de espaldas, presionó constantemente la salida alemana y comenzó a imponerse físicamente sobre los defensores rivales.
Su aporte quedó reflejado en la jugada decisiva.
A los 77 minutos ganó de cabeza dentro del área, peinó el balón y dejó servido el pase para que Gonzalo Plata definiera el 2-1 que clasificó a Ecuador a los dieciseisavos de final.
Las variantes de Beccacece terminaron influyendo directamente en el resultado y permitieron que la Tricolor encontrara, por fin, la eficacia ofensiva que le había faltado durante los dos primeros encuentros del Mundial.
Tras el rendimiento mostrado frente a Alemania, el equipo que parece haber encontrado el equilibrio es el siguiente:
Con este equipo, Ecuador mostró su mejor versión en el Mundial y dejó la sensación de haber encontrado la fórmula para competir en la fase eliminatoria.
