
Por primera vez en su centenaria historia, el Rayo Vallecano disputará una final europea. Después de eliminar al Racing de Estrasburgo, el club español se clasificó para la final de la Conference League y definirá el título ante el Crystal Palace. Este logro marca un hito significativo para el equipo, que ha demostrado que los clubes de barrio pueden alcanzar grandes metas.
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Augusto Batalla, portero argentino del Rayo Vallecano, se mostró “feliz” por acceder a la final de la Liga Conferencia. Dijo: “Este triunfo demuestra que el barrio pequeño ha llegado a un lugar donde unos gigantes no han podido”. El Rayo Vallecano, con un gol en la primera parte del brasileño Alemao y el destacado protagonismo de Batalla, quien paró un penalti, venció en el estadio de La Meinau al Estrasburgo (0-1), igual que hizo en la ida en Madrid.
Batalla expresó su orgullo: “Estoy muy feliz, muy orgulloso y muy realizado por todo lo que conseguimos. Somos todos jugadores relativamente grandes, pasamos muchas cosas juntos y el fútbol nos debía algo”. El portero argentino dedicó el triunfo a su familia en Argentina y a “toda la gente” que creyó en él cuando nadie lo hacía.
El Rayo Vallecano mostró una táctica efectiva desde el inicio del partido. Con presión alta y búsqueda de posesión, sorprendió al equipo francés. A los nueve minutos, ya contabilizó dos ocasiones claras. Sin embargo, el Estrasburgo, pese a contar con el mediapunta argentino Valentín Barco, no encontró la forma de hacer daño al Rayo.
A medida que avanzaba el partido, el dominio del Rayo se tradujo en más ocasiones claras. El premio llegó justo antes del descanso, cuando ‘Pacha’ Espino puso un centro medido para Lejeune. Su remate fue rechazado por el portero belga y Alemao empujó el balón a gol.
Con ventaja al descanso, el Rayo Vallecano regresó al césped con ambición. Pudo sentenciar el choque rápidamente con un disparo de Isi que volvió a despejar Penders y un remate cruzado de Jorge de Frutos que se marchó alto. Estos fueron los mejores minutos del equipo vallecano.
No obstante, Gary O‘Neil, técnico del Estrasburgo, decidió mover su banquillo y dio entrada al centrocampista británico Samuel Amo-Ameyaw. Esto mejoró notablemente el juego ofensivo del conjunto francés.
A pesar de las imprecisiones nerviosas del Estrasburgo, cuando parecía que todo iba a terminar sin cambios en el marcador, una mano de Oscar Valentín dentro del área fue decretada como penalti por el árbitro. El paraguayo Julio Enciso cogió el balón; sin embargo, Batalla adivinó su disparo desde los once metros y realizó una gran parada tirándose a su derecha.
Con épica, el Rayo Vallecano supo sufrir esos minutos finales de asedio y se llevó un triunfo de mucho mérito y prestigio. Este resultado lo mete en su primera final en 102 años de historia. La afición celebra este logro histórico con admiración y orgullo.