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Liga de Quito atraviesa una temporada marcada por una clara dicotomía entre sus dos principales escenarios de competencia.
Por un lado, en la Copa Libertadores exhibe una versión sólida, pragmática y altamente eficaz, en la Liga Pro aparece como un equipo irregular, vulnerable en momentos clave y con dificultades para transformar su dominio en resultados.
Los números no solo respaldan esta percepción, sino que la explican.
En el campeonato ecuatoriano, LDU ha disputado ocho partidos, con un balance de tres victorias, un empate y cuatro derrotas, siete goles a favor y nueve en contra.
Con apenas 10 puntos, el equipo se ubica en la undécima posición, lejos de lo esperado para un plantel de su jerarquía.
Más allá de los resultados, el rendimiento estadístico revela un equipo que controla los partidos, pero no los resuelve.
Registra un 54,6 % de posesión, cerca de 15 remates por partido y genera 2,3 ocasiones claras, pero desperdicia 1,6 de ellas por encuentro, según datos de SofaScore.
En otras palabras, Liga de Quito produce más de lo que concreta.
El principal problema de el cuadro universitario en Liga Pro aparece en la transición defensiva. El equipo pierde en promedio 139,3 balones por partido, una cifra elevada que lo expone constantemente.
Este dato explica por qué, pese a dominar, sufre en defensa. Ha cometido cinco errores que derivaron en remates rivales y uno que terminó en gol, lo que refleja fallas de concentración y ajustes.
En términos generales, concede 1,1 goles por partido y apenas suma dos porterías a cero, números que evidencian fragilidad cuando el equipo asume el protagonismo y adelanta líneas.
El contraste con su rendimiento internacional es marcado.
En la Copa Libertadores, Liga de Quito ha disputado dos partidos y ha logrado dos victorias, con tres goles a favor y ninguno en contra, manteniendo su arco invicto. Además, es líder de su grupo.
Más allá de los resultados, el cambio está en el comportamiento táctico. El ‘Rey de Copas’ reduce riesgos, pierde menos balones (95,5 por partido) y no ha cometido errores que deriven en remates o goles rivales.
Además, muestra una estructura más compacta, con 10,5 intercepciones y 44 recuperaciones por encuentro, lo que refleja un equipo más corto, ordenado y solidario.
En Libertadores, Liga Deportiva Universitaria registra apenas 38,5 % de posesión, pero ese dato no representa debilidad, sino una decisión estratégica.
El equipo prioriza el orden sobre el dominio, elige mejor los momentos para presionar, replegarse o atacar, y evita quedar expuesto. No se parte, no concede espacios y protege mejor su área.
A nivel ofensivo, también es más eficiente: con 1,5 goles por partido, necesita menos ocasiones para marcar y selecciona mejor los momentos para atacar.
En Libertadores, el equipo juega con mayor disciplina táctica, reduce riesgos y ejecuta con precisión.
En Liga Pro, en cambio, asume el rol protagónico, adelanta líneas y se expone, sin la contundencia necesaria para sostener ese planteamiento.



