Joselyn Espinales brilla en Brasil y sueña ganar la Copa América Femenina

Joselyn Espinales destaca en Palmeiras y llega a la Copa América Femenina como una de las figuras de Ecuador.

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Joselyn Espinales es una de las jugadoras más talentosas con las que cuenta la Selección de Ecuador para la décima edición de la Copa América Femenina que se jugará en el país del viernes 11 de julio al sábado 2 de agosto de 2025.

A sus 26 años, Joselyn Espinales tiene un largo recorrido que arrancó cuando jugaba en canchas de tierras para forjar sus primeros pasos en el profesionalismo, hasta llegar al exigente fútbol de Brasil, donde se ganó un puesto con el talento que tiene para dominar el balón.

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Joselyn Espinales, de Chorrillos a Vinhedo 

Joselyn Espinales conversó con EL COMERCIO en la Casa de la Selección en la previa del debut en la Copa América Femenina. Con una tenue sonrisa, poco a poco toma confianza y nos cuenta cómo fue construyendo el sueño de ser futbolista profesional.

“Yo jugaba en mi región, en un recinto que se llama El Chorrillo (Guayas). Siempre jugué con hombres y siempre jugaba en los torneos con ellos”, recuerda. Ya fuera en las Olimpiadas escolares o en partidos organizados en su comunidad, ella solía ser la única mujer en la cancha, mezclándose sin complejos en equipos masculinos.

“Siempre era la única mujer yo en el equipo de ellos”, repite con orgullo, como una marca que forjó carácter. Lejos de intimidarse, Espinales convirtió esa diferencia en impulso en su camino hacia la élite del fútbol femenino.

El punto de quiebre llegó por casualidad. “Hubo un día en que yo estaba visitando a mi mejor amiga y pasé por FEDENADOR (Guayaquil) y vi el anuncio que decía que había las inscripciones abiertas”, cuenta.

Ese cartel improvisado, casi una coincidencia, se convirtió en la puerta que la llevaría al profesionalismo y luego a la selección ecuatoriana, con la que ahora se prepara para disputar la Copa América Femenina.

Joselyn Espinales (i) y Giannina Lattanzio en su etapa como jugadoras de Unión Española.
Joselyn Espinales (i) y Giannina Lattanzio en su etapa como jugadoras de Unión Española.

Espinales y Villón, destinadas al éxito

Aunque hoy domina el mediocampo con naturalidad, Joselyn Espinales confiesa que esa posición fue un terreno desconocido en sus inicios. “Yo el mediocampo no lo conocía, no lo conocía”, repite con énfasis.

Su formación comenzó como lateral o extremo, posiciones en las que se movía con velocidad y desborde. Fue recién con el paso a la alta competencia cuando su juego encontró un nuevo lugar en el corazón del campo.

Su debut en el fútbol profesional marcó un punto de inflexión, no solo por el cambio de rol en la cancha, sino también por quién la acompañó en ese proceso.

“Debuté con Wendy Villón”, dice con una sonrisa que revela respeto y gratitud hacia una de las entrenadoras más influyentes del fútbol femenino ecuatoriano, clave en su desarrollo.

Sí, ella es una pieza muy importante de lo que ahora yo soy”, afirma sin rodeos. Aunque agradece a todos los entrenadores que ha tenido, destaca el papel específico que jugó Villón en su formación como futbolista y como persona.

“Siempre agradecida con todas las personas que han pasado en mi vida”, dice Joselyn, consciente de que su presente es el resultado de muchas manos que la guiaron en el camino.

Palmeiras, la casa de Espinales

Unión Española, El Nacional, Independiente del Valle, Liga de Quito en Ecuador; Alianza Petrolera y Atlético Nacional; y Palmeiras en Brasil son los equipos que han tenido en sus filas a la talentosa ecuatoriana de 26 años.

El salto a Brasil no fue sencillo. “Al principio fue un poco complicado, no solo por el idioma, también por el sistema de juego, el modelo, todo…”, cuenta.

Adaptarse a una nueva cultura futbolística le exigió más allá de lo físico: hubo momentos de inestabilidad en su rendimiento y también en lo emocional. “Tuve como un poco de quebranto en el nivel deportivo y emocional también”, confiesa.

Aun así, Espinales encontró el apoyo necesario para sostenerse. La confianza del cuerpo técnico y el respaldo de sus compañeras fueron clave en ese proceso de adaptación.

Poco a poco tuve la confianza de mis compañeras y del cuerpo técnico“, dice con madurez. Reconocer su fragilidad fue parte de su fortaleza para crecer en otro país; no fue solo un reto deportivo, sino una experiencia transformadora.

“Tuve la oportunidad y tengo la oportunidad de jugar, que para muchos no es cualquier cosa”, dice Joselyn Espinales al hablar de su presente en Palmeiras.

Llegar a uno de los clubes más destacados del continente ya era un logro; consolidarse como titular y sumar varios partidos consecutivos en la nómina principal es, para ella, la confirmación de un camino construido con esfuerzo.

Entrevista con Luis Alfonso Chango