
El 16 de abril de 2016 quedó marcado como uno de los días más trágicos en la historia reciente del Ecuador.
Un terremoto de magnitud 7.8 sacudió principalmente a las provincias de Manabí y Esmeraldas, dejando 673 fallecidos, miles de heridos y ciudades devastadas.
A diez años de la tragedia, Independiente del Valle recordó aquel momento y el papel que tuvo el fútbol como símbolo de unión y esperanza.
“Hace 10 años, Ecuador se abrazó en medio del dolor. Un país herido encontró en el fútbol un motivo para levantarse, y la esperanza y la solidaridad se hicieron más fuertes que nunca”, publicó el club en sus redes sociales.
Durante esa temporada, Independiente del Valle disputaba la mejor campaña internacional de su historia en la Copa Libertadores.
En medio de la emergencia nacional, el club tomó una decisión significativa: destinar la taquilla de sus partidos de eliminación directa a los damnificados del terremoto.
Hace 10 años, Ecuador se abrazó en medio del dolor. 🇪🇨
— Independiente del Valle (@IDV_EC) April 16, 2026
Un país herido encontró en el fútbol un motivo para levantarse, y la esperanza y la solidaridad se hicieron más fuertes que nunca.
Esa unión nos impulsó a Nunca Dejar de Soñar.
Porque Juntos somos más fuertes. 💙🖤#IDV… pic.twitter.com/fiuQY2wktg
La iniciativa comenzó en los octavos de final, cuando enfrentaron a River Plate, vigente campeón del torneo.
El partido de ida, disputado el 28 de abril de 2016 en el estadio Olímpico Atahualpa, se convirtió en una muestra de solidaridad nacional. Miles de hinchas acudieron al estadio —muchos con camisetas de la selección— con el objetivo de apoyar la causa.
Independiente del Valle respondió también en lo deportivo y se impuso 2-0. En la vuelta, pese a caer 1-0 en Argentina, logró clasificar a cuartos de final.
La campaña continuó con el mismo espíritu solidario. El club mantuvo la donación de taquillas en las siguientes fases del torneo.
En cuartos de final eliminó a Pumas UNAM en tanda de penales.
En semifinales protagonizó otra hazaña histórica al superar a Boca Juniors. Ganó 2-1 en Quito y luego 3-2 en La Bombonera, convirtiéndose en el primer equipo ecuatoriano en vencer a Boca en ese estadio y clasificando a su primera final continental.
En la final, Independiente del Valle enfrentó a Atlético Nacional.
El partido de ida en Quito terminó 1-1, mientras que en la vuelta, en Medellín, el equipo ecuatoriano cayó y se quedó con el subcampeonato.
Más allá del resultado deportivo, aquella campaña quedó marcada como una de las más importantes en la historia del fútbol ecuatoriano, no solo por lo logrado en la cancha, sino por el impacto social que generó.
