
La final del Mundial 2026 concentra la atención del planeta y a lo largo de la historia ha dejado momentos que trascienden el resultado. A lo largo de casi un siglo, el partido más importante del fútbol ha estado rodeado de episodios insólitos, récords y anécdotas que forman parte de la historia del Mundial.
La final entre Argentina y España, prevista para las 14:00 del 19 de julio, escribirá un nuevo capítulo en la historia del Mundial. Antes de este cotejo, otras finales dejaron episodios inolvidables que aún forman parte de la memoria del fútbol.
La primera final, disputada en 1930 entre Argentina y Uruguay, se jugó con dos balones diferentes. Cada selección exigió utilizar uno de fabricación nacional. El árbitro decidió por sorteo cuál se emplearía en cada tiempo. Argentina dominó la primera mitad, pero Uruguay remontó para quedarse con el título.
Otro caso único es el de Luis Monti, quien disputó dos finales consecutivas con selecciones distintas: Argentina en 1930 e Italia en 1934.
También quedó para la historia el desconcierto del presidente de la FIFA, Jules Rimet, durante el Maracanazo de 1950. Descendió al campo convencido de que Brasil sería campeón y terminó entregando el trofeo a Uruguay.
En Suecia 1958, Brasil conquistó su primer Mundial de fútbol con camisetas azules compradas de urgencia en una tienda local. Esto ocurrió después de perder el sorteo que le impidió vestir su tradicional uniforme amarillo.
La final de 1966 también dejó una de las jugadas más polémicas. El juez de línea Tofiq Bahramov validó el gol de Geoff Hurst para Inglaterra. Esta decisión sigue siendo debatida y convirtió a Bahramov en una figura histórica.
En 1974, Alemania Occidental comenzó la final perdiendo antes de tocar el balón, pero remontó para vencer a Países Bajos. Años después, jugadores como Daniel Passarella, Franco Baresi y Ronaldo Nazário fueron campeones del mundo sin disputar un solo minuto en esos torneos.
Más recientemente, Christoph Kramer sufrió una conmoción cerebral en la final de 2014 y llegó a preguntarle al árbitro si realmente estaban jugando la final. Además, varias “maldiciones” siguen vigentes en los Mundiales, como que ningún entrenador extranjero ha ganado el torneo.
Finalmente, la famosa frase “la Copa no se toca” responde al protocolo de la FIFA. Este solo permite manipular el trofeo original a los campeones del mundo, jefes de Estado y al presidente del organismo. Así, cada final del Mundial de fútbol no solo representa un encuentro deportivo, sino también una rica historia llena de emociones y sorpresas.