
La polémica propuesta de Gianni Infantino para permitir la entrada de inversores privados en las competiciones de la FIFA sigue generando fuertes repercusiones.
Ahora, el conflicto dejó de ser únicamente externo. Las críticas ya alcanzaron al interior del máximo organismo del fútbol mundial, donde altos directivos cuestionan la forma en que se impulsó el proyecto y advierten sobre una grave crisis de gobernanza.
El director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, aseguró que la iniciativa para abrir la propiedad del Mundial a inversores privados no representa una decisión institucional, sino un proyecto personal del presidente Gianni Infantino.
En un comunicado que se envió a Associated Press (AP), Lamour afirmó que ni la administración de la FIFA ni sus principales órganos fueron consultados.
“El proyecto que ha suscitado tanta polémica no es un proyecto de la FIFA. Y mucho menos de su administración. Es el proyecto de una sola persona”, afirmó.
El dirigente sostuvo que se ignoraron a los vicepresidentes, el Consejo de la FIFA, las confederaciones, las federaciones nacionales, los clubes, las ligas, los jugadores e incluso los propios empleados del organismo.
Lamour aseguró que la administración de la FIFA se mantuvo al margen durante meses. Además, calificó la situación como una muestra de falta de transparencia y de buen gobierno.
“La propia administración de la FIFA también fue engañada”, señaló.
También criticó el modelo de liderazgo de Infantino al considerar que una decisión de semejante impacto no puede tomarse sin diálogo.
“Este proyecto no solo no debe seguir adelante, sino que ha llegado el momento de que los dirigentes del fútbol hagan las preguntas correctas y tomen las decisiones adecuadas”, agregó.
En uno de los pasajes más contundentes de su comunicado, Lamour defendió el trabajo de los empleados del organismo y cuestionó directamente el liderazgo de Gianni Infantino.
“Nuestra misión es servir al fútbol, no a los intereses personales de una persona que cree encarnar a la FIFA cuando debería estar a su servicio.”
El directivo incluso admitió que sus declaraciones podrían costarle el cargo, aunque aseguró que prefería actuar conforme a sus principios.
La crisis también provocó la salida de Carlos Cordeiro, asesor del presidente de la FIFA, quien anunció este viernes su renuncia por estar en desacuerdo con la iniciativa.
En un comunicado difundido en sus redes sociales, explicó que no podía respaldar un proyecto que, a su juicio, perjudica al fútbol mundial.
“No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA se plantea vender una participación en el Mundial.”
Cordeiro añadió que nunca participó en el diseño de la propuesta y expresó su rechazo absoluto.
“Es un mal acuerdo para las federaciones miembro, un mal acuerdo para el fútbol y un mal acuerdo para el futuro de este deporte.”
Con información Agencia EFE.