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La deuda de Barcelona SC volvió a subir a 52 millones de dólares. Así lo confirmó Munir Massuh, candidato a vicepresidente financiero del club, para el periodo 2024-28, en binomio con Matías Oyola, que pugna por la presidencia.
“A diciembre de 2023 la deuda cerró en 47 millones de dólares, pero en estos meses subió de nuevo a 52 millones”, dijo Massuh en entrevista con Diario El Comercio y Bendito Fútbol, realizada el jueves 16 de mayo de 2024.
A criterio del exdirigente de Barcelona SC, la deuda se incrementó porque la actual administración “no ha respetado presupuestos” que se presentaron y aprobaron por los socios.
Apuntó, por ejemplo, que el presupuesto de la actual plantilla subió de 11 a más de 15 millones de dólares.
Dijo que los ingresos de BSC se “han reducido”, porque algunos auspiciantes se han retirado, los valores por los derechos de televisión “no han llegado, tardarán en hacerlo o quizá no lleguen“.
Estos son algunos de los factores para que el pasivo de los guayaquileños vuelva a incrementarse.
“El trabajo de cuatro años, de una reducción progresiva del pasivo en 5 millones de dólares, en cinco meses volvió a incrementarse”, recalcó Massuh, que también fue parte de la dirigencia de Alfaro Moreno.
Por su parte, Antonio Álvarez, el 24 de abril, entrevistado por Radio Centro de Guayaquil, reveló que prestó 5 millones de dólares al club. El dinero salió del “patrimonio” familiar.
Matías Oyola sabe que pone en riesgo la idolatría que ganó con los socios e hinchas en su etapa como jugador de Barcelona SC, que arrancó en el segundo semestre de 2009 y que se cerró al final de la temporada 2021.
Pese a ello, está decidido a implementar un “nuevo modelo de gestión” que se fundamenta en seis pilares: marca, institucional, socios, finanzas, infraestructura y deportivo.
En lo referente a infraestructura, Oyola plantea construir un Centro de Alto Rendimiento, mismo que se construiría en un año con una inversión de cinco millones de dólares. Este valor será financiado con una entidad bancaria en un plazo de ocho años.
Pero esta decisión no la tomará solo, puesto que antes que se ejecute, los socios serán los que tengan que dar luz verde, o no, para el proyecto.