2 de July de 2012 00:31

Cuenca puso el torneo caliente

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Esta vez no hay que inventar fantasmas de errores arbitrales o aspectos misteriosos en la caída de Independiente ante el Deportivo Cuenca 2-1, en Sangolquí.

Michell Deller, antes de ingresar al camerino local, al final del partido, casi desata su frustración a la hora de hablar: “hay demasiados intereses...” por poco especula con esas cosas que pululan en lo extrafutbolístico.

El directivo se contuvo, pero en su rostro se evidenció el enojo. Hubo desazón por la caída que dejó secuelas: el equipo del Valle perdió el liderato y puso en riesgo su buen semestre futbolístico.

Fue la tercera derrota en su casa en el momento más inoportuno del Campeonato. Por eso, el chicle que masticó el DT Carlos Sevilla, durante los 90 minutos no quitó su mal sabor de boca.

Otra vez el equipo de Sevilla se dejó consumir de la ansiedad y la presión y cayó ante los morlacos. Ya le pasó lo mismo ante el Manta y el Barcelona como local.

Sevilla intentó contagiar calma y seguridad desde el principio en la zona técnica, pero el plan se fue haciendo humo.

La alegría y la ilusión de los hinchas del Valle se pasmaron con los cuencanos bien ordenados.

Luis Soler, DT de los rojos, conocedor de la fórmula para ganar a los equipos de la capital (ganó a todos en la primera etapa) no modificó demasiado.

Fue el conocido esquema y los intérpretes que los hinchas cuencanos reprochan y reclaman por su rendimiento de local. El visitante un batallón de jóvenes comandados por el ‘Soldado’ Carlos Castro, como zaguero central.

El Cuenca no tuvo grandes figuras. Miguel Paniagua, Omar Andrade, Miguel Bravo y Roberto Valarezo cumplieron un gran despliegue físico para tener una superpoblación en el medio. Más adelante, el movedizo Julio Angulo fue un socio para Byron Cano.

El delantero, que ha hecho enojar a Soler y a la hinchada cuencana con sus actos de indisciplina, luce libre de culpas. Los consejos de su novia, la palabra de Dios y jugar en el equipo de reserva lo han limpiado de males. Ayer, fue el más peligroso en la ofensiva.

Incluso, en la primera media hora del partido, Cano tuvo en sus pies una de las tres oportunidades de gol que tuvieron los morlacos para abrir el marcador. El Deportivo Cuenca lució mejor. Eso fue indiscutible.

Sevilla, el DT local, se enojó tres veces con el delantero Armando Solís porque no le hacía caso. El técnico le exigió que buscara desbordar por afuera del área.

En Independiente se chocaron en la media cancha Andrés Oña y Daniel Samaniego. Sin generación de fútbol, el argentino Lucas Concistre no recibió la pelota como para buscar goles.

El gol del local fue un accidente con todo el mérito para Concistre. El delantero luchó una pelota, presionó al portero Marcelo Ojeda y lo obligó al error. El argentino quitó la pelota y le entregó el balón para Solís, quien definió bien y ahuyentó a la ansiedad hasta el comienzo del segundo tiempo.

En la complementaria, Sevilla y sus inexpertos pupilos en estas instancias de definición se dejaron absorber por la presión y ese ‘karma’ les jugó en contra. Primero con el gol de ‘El redimido’ Cano luego de una individualidad de Angulo y después con la incapacidad de generar ataques.

La angustia invadió el estadio escuchando los goles de Barcelona en Guayaquil y de Liga de Loja en el Atahualpa.

En ese ambiente tensionado Walter Chalá halló espacio para definir el segundo gol esquivando la marca de Librado Azcona.

Lo último solo fueron angustias y frustraciones. El Cuenca celebró otra victoria de visitante y el DT Soler se fue haciendo un ofrecimiento: “este es un equipo joven y honesto y dará pelea en el próximo partido, independientemente de quien sea el rival”.

El próximo rival del Cuenca será Barcelona, el puntero.

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