24 de julio de 2018 12:27

Llega el día más temido por todos en el Tour de Francia

El danés Magnus Nielsen celebra en la meta de la etapa 15 del Tour de Francia por delante de Jon Izagirre (der.) y Bauke Mollema el 22 de julio del 2018. Foto: Jeff Pachoud / AFP

El danés Magnus Nielsen celebra en la meta de la etapa 15 del Tour de Francia por delante de Jon Izagirre (der.) y Bauke Mollema el 22 de julio del 2018. Foto: Jeff Pachoud / AFP

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Agencia EFE

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La etapa más esperada y más temida por todo el pelotón del Tour de Francia 2018 ya está aquí y en todos deja la duda de lo que puede pasar en un día en el que ni uno solo de los 65 kilómetros es llano y todo el recorrido será un continuo sube y baja.

En un ciclismo en el que prácticamente nada escapa al control de la tecnología, como los esfuerzos en watios o la alimentación controlada al gramo, una etapa como la propuesta por el Tour en su 105 edición abre un mar de dudas entre todos los contendientes. Casi nadie se atreve a anticipar lo que puede pasar.

Todos la temen pero sobre todo los que tratan de romper el dominio de los británicos del equipo Sky, que tienen a sus compatriotas Geraint Thomas y Chris Froome copando las dos primeras ubicaciones de la general, la contemplan con la esperanza de poder hacerles daño y darle la vuelta a la situación.

El holandés Tom Dumoulin (Sunweb), vencedor del Giro de Italia 2017 y segundo en 2018, anticipa que probablemente la van a planificar como si de una contrarreloj se tratase y “con el mismo protocolo de programa de calentamiento”.

En ella no podrá relajarse ni un solo instante desde que se dé el banderazo de salida porque está convencido de que “algunos rivales lanzaran su ataque ya en el primer puerto”.

Por su parte el Movistar, que llegó a la carrera gala con tres líderes, los españoles Mikel Landa y Alejandro Valverde y el colombiano Nairo Quintana, no ha podido confirmar en las dos primeras semanas de carrera y tras el paso por los Alpes estar en condiciones de confirmar lo que dijeron en Cholet antes del comienzo: “Venimos a ganar”, aunque todos ellos están metidos de lleno en la lucha por entrar como mínimo en el ‘top ten’.

De hecho, Mikel Landa en la primera jornada pirenaica con un ataque no planificado que finalmente ha sido infructuoso ya ha dado la sensación de empezar a olvidar sus dolores de espalda consecuencia de la caída en Roubaix hace dos domingos.

“Ha sido un ataque que no entraba en los planes, pero he querido probar para ver cómo respondían los rivales”, lo que abre una puerta a la esperanza de que en los Pirineos.

Como se han encargado de recordar una y otra vez los componentes de la formación telefónica la tercera semana tradicionalmente “se nos da mejor”,
afirma el trío.

El alavés, que hace un año se quedó a un solo segundo de subir al podio de los Campos Eliseos, anticipó en la jornada de descanso que su deseo es “luchar por el podio y una etapa” y por ellos está dispuesto a pelear hasta el límite de sus fuerzas.

Su compañero Nairo Quintana tiene la esperanza de que esta espectacular etapa le depare “un grandioso día, salir como un león y hacer todo lo que queremos hacer. No habrá descanso”.

Landa está a 3:42 del líder Geraint Thomas y algo más cerca de la tercera plaza del podio (1:52) que ocupa Tom Dumoulin, mientras que Quintana parte con una desventaja de 4:23 sobre el británico.

Para Valverde en el Tour todavía puede pasar de todo, aunque la primera etapa de la trilogía pirenaica únicamente ha servido para calibrar que las fuerzas de todos los aspirantes están muy próximas y las diferencias mínimas.
Por eso el de Las Lumbreras entiende que para tratar de frenar la tiranía del Sky debe ser un trabajo conjunto al que convoca a todos los aspirante para tratar “de debilitarlo en los 65 kilómetros de esta minietapa” porque “aún puede pasar de todo”.

La propuesta de etapas cortas, por debajo del centenar de kilómetros, y duras en un solo día, también las había divididas hasta en tres sectores en una misma jornada, nació y murió prácticamente en los primeros años de la década de los 70.

La primera vez fue en un Tour de infausto recuerdo para el ciclismo español como el de 1971 en donde el conquense Luis Ocaña se tuvo que retirar cuando vestía el maillot amarillo como consecuencia de una caída en el descenso del Col de Menté, por el que este martes ha transitado la etapa.

En aquel 1971 dos días después del abandono de Ocaña se disputó una minietapa de 19,4 kilómetros también en los Pirineos entre Luchon y Superbagneres, y al año siguiente hubo otra en los Alpes de 28 kilómetros entre Aix les Bains y Le Revard.

Hubo que esperar hasta 1989 para vivir el último experimento, en aquella ocasión con 91,5 kilómetros por carreteras alpinas entre Bourd dOisans y Villard de Lans.

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