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Michael Jordan, leyenda viviente del baloncesto mundial, admitió que extraña la adrenalina y la competencia de la NBA, una sensación que, asegura, no ha vuelto a experimentar desde su retiro.
“Ojalá pudiera tomar una pastilla mágica, ponerme los pantalones cortos y salir a jugar al baloncesto hoy, porque así soy yo. Ese tipo de competencia… competitividad… es lo que me apasiona. Y lo extraño”, declaró para NBC, el seis veces campeón con los Chicago Bulls
Jordan incluso confesó que hace años no toma un balón de baloncesto.
“Alquilé una casa y el propietario tenía una cancha. Me retó a lanzar un tiro libre. Cuando me acerqué a tirar, fue el momento más nervioso que he estado en años. Pero entró”, recordó entre risas.
Michael Jordan anoche en una entrevista en la NBC
— Pasion Basket (@PasionBasketNBA) October 22, 2025
“Ojalá pudiera tomarme una especie de pastilla mágica, ponerme unos pantalones cortos y salir a jugar hoy mismo. Ese tipo de competitividad es lo que me llena de vida. Y extraño esa sensación”
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Michael Jordan fue seleccionado en la tercera posición del Draft de la NBA de 1984 por los Chicago Bulls, tras haber sido campeón universitario con North Carolina y elegido el mejor jugador de la NCAA.
Su impacto en la liga fue inmediato: en su temporada de debut (1984-85) promedió 28 puntos por partido, ganó el premio al Novato del Año y fue elegido para su primer All-Star Game.
Después de varios intentos frustrados por alcanzar las Finales, cayendo ante los Detroit Pistons de Isiah Thomas en 1989 y 1990, Jordan logró la gloria en 1991, cuando lideró a los Bulls a su primer campeonato.
Ese fue apenas el comienzo de una dinastía irrepetible: conquistó dos “three-peats” (tres títulos consecutivos), entre 1991-1993 y 1996-1998.
En medio de ambos ciclos, sorprendió al mundo al retirarse en 1993 para probar suerte en el béisbol profesional, aunque regresó a las canchas en 1995, retomando su dominio absoluto en la NBA.
Tras una segunda retirada en 1999, volvió una vez más en 2001 con los Washington Wizards, equipo del que era copropietario, donde jugó dos temporadas antes de despedirse definitivamente en 2003.
Con la Selección de Estados Unidos, Jordan también dejó huella: fue bicampeón olímpico, en Los Ángeles 1984 y con el mítico ‘Dream Team‘ de Barcelona 1992.

