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Escucho muchas veces con lastima, a muchos dirigentes agropecuarios, que el sector productivo necesita subsidios para desarrollarse. A mi forma de ver una total falta de visión de estos dirigentes mal enseñados y acostumbrados a dádivas de los gobiernos de turno y mal enseñados a no ejercitar su visión por sus gremios.
Dicen que los países de gran desarrollo agropecuario, se deben a los subsidios que sus gobiernos aportan (que es una parte), pero no analizan toda la estructura productiva y comercial para el éxito de sus políticas de subsidios como son: cupos de siembra para evitar sobreproducción, contratos predeterminados para la comercialización de cosechas, verdaderos y honestos mercados para las materias primas agrícolas, responsables cadenas comerciales.
La gran verdad es que en Latinoamérica como en Ecuador se han tomado a medias las políticas de desarrollo de los organismos rectores y de manera informal por parte del sector agropecuario, gracias a estas dos condiciones la letal intermediación y algunos industriales han logrado beneficiarse siempre del productor agropecuario y por ende beneficiarse de los subsidios para el sector. Por eso la frase para llamar a reflexión “quién subsidia a quién”.
Pienso que el que subsidia la cadena productiva y da grandes ganancias a la intermediación y a algunos industriales es el mismo sector agropecuario, y este sector está cada vez más empobrecido. Recibe supuestos subsidios, accede a créditos no productivos por parte de la banca estatal, a créditos informales de anatocismo, trabaja meses sin recibir remuneración, y al salir la cosecha los precios están bajos debiendo vender a la intermediación muchas veces perdiendo a supuestos precios de mercado para poder pagar sus compromisos financieros, y la intermediación vende siempre ganando al consumidor, toda la carga financiera va sobre el Productor.
Pedro Pablo Jijón Ochoa