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Carta de un profesor para asambleísta

Estimados asambleístas de mi querido país, Ecuador, soy profesor que me formé en las aulas universitarias de mi patria, donde nací y viven mis hijos.

Les escribo con el afán de comentarle el diario vivir de nosotros los profesores en escuelas, colegios y universidades. Son realidades distintas, pero de una ardua responsabilidad de educar y formar a niños, jóvenes y hasta adultos.Escogimos esta profesión de profesor, porque nos gusta enseñar y también aprender de nuestros estudiantes. Nosotros tenemos un sueldo muy inferior a la ustedes asambleístas; si valoramos y justificamos la producción de trabajo, nos quedarían debiendo a todos los ecuatorianos, que les elegimos en las urnas.

Un docente, busca las mejores estrategias para llegar a todos sus educandos y hacemos todo lo posible por atender personalmente a estudiantes, padres y madres de familia, al no contar con secretarios particulares o asistentes, nos convertimos mágicamente en todólogos e incluso, en algunas ocasiones, sustitutos de papá y mamá de nuestros estudiantes.

Sobre todo, cumplimos con nuestra labor, e incluso de psicólogos hasta de psiquiatras, aunque no tengamos experiencia, ni formación; nos arreglamos como sea, pero a pesar de todos los inconvenientes, somos eficientes. Sin asesores, acudimos a lo que saben y conocen compañeros de profesión, quienes nos orientan y nos aconsejan como confrontar situaciones de índole educativo.

En efecto, nuestro trabajo en el aula, no queda allí, en varias ocasiones nos hemos llevado trabajos y preparación de clases a nuestros hogares, restando espacio para pasar con la familia. Pero, aun así, continuamos con la misma eficiencia, sin recibir compensación económica por horas extras, a sabiendas que estamos trabajando más de lo establecido.

En conclusión, las diferencias salariales no se equiparan con la labor desempeñada, porque unos ganan exorbitantes salarios mientras docentes de casi todos los niveles de educación, están por debajo, desvalorizando a educadores que nos merecemos mejores condiciones salariales.