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Las Fuerzas Armadas

Todas las instituciones, incluidas las democráticas, deben actualizarse permanentemente, para estar a la altura de los tiempos y las necesidades cambiantes de las sociedades y las Repúblicas democráticas.

Las FF.AA. requieren para este propósito: el apoyo, el respeto de todos los ecuatorianos, especialmente de su Comandante en Jefe. Los gobiernos deben proporcionarles los mejores recursos o “talento” humano; suficientes recursos económicos y materiales; armamento y doctrinas modernas, del Primer Mundo, por eso de que “hay que apuntarle al sol para darle al águila”. La preparación, el entrenamiento de los soldados profesionales es de 365 días y las 24 horas. Otra cosa distinta son las reservas y su preparación.

Las FF.AA. en todas partes del mundo son jerarquizadas, obedecen a una disciplina, subordinación, lealtad a principios y valores identificados con los intereses de la patria y no a ideologías e intereses políticos de circunstancia. Todo lo anterior les permite cumplir y respond er a su pueblo en las sagradas y honrosas misiones de defensa de la soberanía y de la integridad territorial.

Es un error emplearlas en actividades que no les corresponde constitucionalmente; hay que apoyar, con los mismos criterios y esfuerzos, para que todas las instituciones se modernicen y cumplan con las misiones y tareas para las que fueron creadas, caso de Aduanas, Policía, petroleras, etc.

Parte de la modernización de las FF.AA. es desaparecer malas prácticas, malas costumbres, atavismos, “anacronismos”; mejorar “el buen vivir” de todos los miembros sin distingos y diferencias. Finalmente, las FF.AA. requieren que no se afecte su jerarquización y unidad, porque estos principios sustentan su existencia e institucionalidad. Hacer lo contrario tendría consecuencias impredecibles.