Tortuguismo en la justicia

Hoy, más que nunca, los ecuatorianos estamos comprobando, con impotencia, como actúa la justicia a paso lento permitiendo, de este modo, que los presuntos delincuentes fuguen tranquilamente, a vista y paciencia de las autoridades e incluso dándose el lujo de ironizar su huida, burlándose de sus compatriotas. A propósito nos preguntamos ¿cómo es posible que los juicios se dilaten por tanto tiempo y, lo que es más grave que, hasta hoy, no se haya recuperado ni un solo centavo de los miles de millones con que estos corruptos han perjudicado al país a lo largo de ésta que bien podríamos llamar “La década saqueada”?

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Hoy, más que nunca, los ecuatorianos estamos comprobando, con impotencia, como actúa la justicia a paso lento permitiendo, de este modo, que los presuntos delincuentes fuguen tranquilamente, a vista y paciencia de las autoridades e incluso dándose el lujo de ironizar su huida, burlándose de sus compatriotas. A propósito nos preguntamos ¿cómo es posible que los juicios se dilaten por tanto tiempo y, lo que es más grave que, hasta hoy, no se haya recuperado ni un solo centavo de los miles de millones con que estos corruptos han perjudicado al país a lo largo de ésta que bien podríamos llamar “La década saqueada”?

El clamor unánime de la gente es ¡Que devuelvan lo robado! No es justo que la gente honrada tenga que asumir las consecuencias de la crisis. Pero al parecer, la justicia tiene las manos atadas y permanece ciega, sorda y muda.Confiamos en que jueces y fiscales aceleren los procesos y traten de recuperar los dineros mal habidos; solo así se sentaría un precedente para los políticos y el país se sentiría un tanto más satisfecho.