12 de agosto de 2018 00:00

Más allá del Bolillo Gómez

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Pablo Izurieta

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Si pensamos que el éxito del Ecuador en el fútbol internacional solamente depende de un buen equipo técnico, estamos siendo completamente miopes hacia todos los factores que contribuyen al éxito en este deporte. Hay varias razones, y el dinero gastado no es la principal. Si así fuera, China o Qatar, con sus estratosféricas inversiones, consistentemente golearían a una selección como Uruguay que con una población de 3,5 millones es a la que todos apostaríamos para que sea esta la que golee en este ejemplo.

Estudios compartidos por The Economist apuntan a ciertas variables que tienen correlación con el éxito de una selección nacional. La productividad de una país, medido por el PIB per cápita es naturalmente una variable de peso. Mientras entrenadores en Senegal deben desparasitar a sus jugadores antes de entrenarlos en canchas de tierra, en Europa disfrutan de las mejores dietas y césped en los campos de juego. Otra variable importante es la popularidad del deporte dentro de un país. En China solo el 2% de la población jugó fútbol en el año 2006 comparado con el 7% en Europa y Sudamérica.

La Federación Ecuatoriana de Fútbol no puede hacer mucho para mejorar el PIB per cápita, igualmente no puede hacer mucho para que el fútbol aumente más en popularidad. Sin embargo hay cuatro acciones que sí puede y debe tomar. Primero y obvio es una buena preparación para las competiciones. Pero también es esencial que los jóvenes talentos desarrollen creatividad en su juego. También, asegurar que los jóvenes talentos tengan donde mostrarse. Y por último, asegurar que la liga ecuatoriana esté conectada a la red internacional del deporte.

En cuanto a la preparación, es indispensable organizar presupuestos que se puedan cumplir. Muchas selecciones, incluida la nuestra, han caído en el impago de bonos e incentivos. Segundo, es importante que el cuerpo técnico haga uso de las diferentes tecnologías y análisis para poder sacar esas mínimas ventajas que son las que hacen la diferencia en las mayores competiciones, como un mundial.

En cuanto a la creatividad de los jóvenes es importante dejarlos jugar. Algo que podríamos aprender de Uruguay y su programa de Baby fútbol, un esquema a nivel nacional que pone en la cancha a jugar a niños de entre 4 y 14 años. Cavani y Suárez están entre los graduados de este programa. Cabe mencionar, que algo que diferencia a este programa de otros es que no son academias estrictas que interfieren con el desarrollo del juego creativo de un joven jugador.

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