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Han transcurrido ya 291 días desde el cierre del acceso turístico a la isla Santay. Para una comunidad cuya economía depende en buena medida de sus visitantes, casi diez meses de aislamiento tienen consecuencias profundas. Para el Observatorio de Santay, nuestro pequeño centro de educación de humedales sobre el río Guayas, ha significado también uno de los periodos más difíciles desde su creación. Pero el cierre del acceso no ha significado cerrar el Observatorio.
Durante estos meses hemos trabajado en el mantenimiento y recuperación de nuestra infraestructura flotante: lijado, pintura, reparaciones, refuerzos estructurales, mejoras en la plataforma de conexión con el muelle y recuperación de nuestra embarcación Ligia María. Mantener una instalación sobre el río exige atención permanente frente al sol, la humedad, la lluvia y la propia dinámica del Guayas. A ello se suma ahora un desafío mayor: El Niño ya no es una amenaza futura, sino una realidad que obliga a prepararnos para condiciones ambientales cada vez más exigentes.
Mientras reparábamos, también investigábamos. Estamos preparando una nueva exposición dedicada a José María Roura Oxandaberro, artista catalán vinculado con Ecuador, Guayaquil, el río Guayas y Santay. Su investigación nos ha llevado a archivos, periódicos, fotografías, publicaciones y obras dispersas, con el propósito de recuperar no solo la memoria de un artista, sino también una parte de la historia cultural del río y de la isla.
En este periodo hemos comprobado nuevamente la importancia de no trabajar solos. El Observatorio forma parte de Wetland Link International (WLI), una red que conecta centros de educación de humedales de distintos países y nos permite intercambiar experiencias, conocer soluciones y aprender de realidades diferentes. Haber recibido dos Wetland Stars de WLI, por nuestras personas y nuestras instalaciones, ha sido un estímulo importante, pero aún más valioso es poder mantener ese intercambio con otros centros que enfrentan desafíos similares en educación, participación comunitaria, sostenibilidad y adaptación climática.
Estos 291 días no han sido solamente días sin visitantes. Han sido meses de reparación, investigación, preparación de una nueva exposición, búsqueda de alianzas, intercambio internacional y adaptación frente a nuevos desafíos.
Esperamos que Santay vuelva pronto a recibir visitantes. Cuando ese momento llegue, queremos que encuentren un Observatorio renovado, nuevas historias que descubrir y el mismo compromiso con el que comenzamos hace cuatro años. Porque mantener vivo un centro de educación de humedales también significa resistir, adaptarse y continuar.
José Delgado Mendoza, Gestor Cultural y Ambiental y Director del Observatorio de Santay