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El transporte terrestre público de pasajeros es un servicio estratégico, donde a cambio de una tarifa (pasaje), el transportista moviliza al usuario de un lugar a otro (origen y destino) trayecto denominado ruta. La determinación de la tarifa de una ruta ha sido históricamente el cuello de botella de este servicio, su obtención es tan compleja que autoridades y transportistas siempre discrepan y nunca se ponen de acuerdo, finalmente, improvisan valores que casi siempre están fuera de contexto, perjudicando al transportista unas veces y generalmente al pasajero.
La causa, el desconocimiento del concepto de transporte (sinónimo de movimiento), falencia expresada en la forma de calcular la tarifa técnica, autoridades y transportistas manejan metodologías estáticas, idóneas para máquinas que trabajan plantadas en un solo lugar (fijas), pero no para el transporte. La fórmula estática es: “Tarifa técnica igual a costos operativos (costos de inversión, costos de operación y mantenimiento y, costos administrativos) divididos entre la cantidad de usuarios, en una unidad de tiempo”, ecuación que para nada considera la dinámica de las operaciones y sus variables típicas del transporte.
La tarifa del transporte en general, está en función del costo de dos variables básicas, características del vehículo y condiciones de la ruta, la metodología vigente solo toma en cuenta la primera variable y, no considera los costos que ocasiona el estado de la ruta. Este procedimiento genera un pasaje técnico amorfo que: no tiene ruta adjudicada, no se conoce la velocidad del vehículo, no se sabe el tiempo de traslado, el tiempo de espera, cuántos viajes realiza al día, menos la cantidad de usuarios servidos, condiciones que exige el servicio y su tarifa.
Conscientes de esta deficiencia los técnicos encargados de las Instituciones responsables, se han ideado un artificio matemático suigéneris, dividen el pasaje amorfo por la longitud de una ruta que solo ellos conocen y, obtienen un factor que corresponde al transporte de un usuario en un kilómetro de recorrido, igual a 0,0268 para el transporte interparroquial del DMQ, factor que multiplicado por la longitud de una ruta resulta el valor del pasaje de esta, artificio que permite cumplir con la primera falencia (la tarifa ya tiene ruta), las otras deficiencias quedan pendientes porque el factor ignora las condiciones de la ruta como: clima, capa de rodadura, semáforos, tráfico, cantidad de paradas, normas, etc. (variables que marcan la velocidad del vehículo y la demanda de pasajeros), factores sensibles que a su vez marcan la calidad de la tarifa técnica.
En resumen, las metodologías que ahora mismo las autoridades están utilizando para determinar la tarifa técnica del transporte terrestre de pasajeros, son equivocadas porque están dirigidas a máquinas que trabajan fijas en un solo lugar, condición que precisamente no corresponde al trabajo del transporte, que se caracteriza por la movilidad.
Marco A. Zurita Ríos