Cartas a Quito / 7 de julio de 2026

Estas son las cartas a Quito de este martes 7 de julio de 2026

Washington Herrera, Columnista

El sector agrícola

El Ecuador agrícola, con una gran eficiencia, solo en ciertos sectores. No ha llegado a todos la tecnología para hacerlo más productivo y con el equipo apropiado que evite el extenuado sacrificio del agricultor. Aun tenemos rezagos del sistema ancestral que para arar la tierra se sigue usando al buey y para extraer el jugo a la caña de azúcar, para mover el trapiche, se sigue usando a un animal que haga girar a la trituradora. Y seguimos sembrando el arroz a mano, pisando el lodo e igual la cosecha pocos logran contratar una cosechadora Igualmente para poner otro ejemplo, de las papas, se siembra y se cosecha acorde a las costumbres y al sistema de siglos anteriores.

Y, todos hablan de un país agrícola, pero, mantenemos una agricultura, sin ningún respaldo oficial; por el contrario, todo lo que tiene que ver con producción agrícola exportable (arroz, azúcar, cacao, banano, etc.), son los productos que más le cargan de impuestos y que no lo incentivan para su producción. El que produce algo para el mercado interno muere en las garras de los intermediarios o de los empresarios que imponen precios a su antojo, sin que intervenga en el control ninguna autoridad o actúe en favor de los productores-agricultores.

El agricultor en nuestro país está destinado a vivir en medio de los escases y de la pobreza. Mientras en otros países, el agricultor es el potentado de grandes extensiones de sembríos y, que tiene todo mecanizado. Es la gente más pudiente. El Estado los incentivan con leyes que les permite la exportación, así como les protege de las caídas de los precios del mercado, de las sequia o de las inundaciones. Un bono a la eficiencia productiva (porque les ingresan más divisas) y cuando hay súper producción son ellos los encargados de guardar el producto en silos protegiéndolos de la baja de los precios.

En Ecuador los intermediarios son los que imponen a la final el precio de compra del arroz, maíz, cacao y se llevan el fruto del esfuerzo del pequeño y mediano productor; no respetan precio oficial, pero, les hacen firmar como se les ha pagado a precio oficial y rogándoles te lo reciben como haciéndole un favor, a un valor que no le cubre ni para la semilla, muchas veces.

No hay gobierno que ponga fin a tanta injusticia y tanto atropello y se permite que los intereses de los grandes empresarios exportadores (no todos) compran el banano por intermedio de cuperos (cupo de cajas a entregar) que les pagan a los pequeños productores a precios que no justifica el costo de la caja: pero se ve obligado a recibir porque peor es perder todo. Y luego los cuperos les entregan a las exportadoras con unos centavos menos del precio oficial. Todos lo saben y justifican el hecho que, en tiempo de escases, aprovechan vendiendo al que más paga.

Por su parte el campesino- agricultor lleva sus productos al mercado y quien le compra le pide rebaja, pero, cuando va al supermercado paga el precio estipulado. Eso es la injusticia social que somos cómplices de las fuerzas económicas, porque el agricultor no valora su esfuerzo. Con tal que pueda vender su producto, lo que le saque él sabrá como se las arregla. Y da gracias a Dios porque logró vender todo y para eso como se dice en mi tierra, se toma un trago y se va contento a seguir labrando la tierra para que la próxima semana las mesas de los de la ciudad tengan los productos que con tanta dedicación logra producir. Valora a aquel que con tanto esfuerzo, sudor y manos callosas, aran la tierra para que den el fruto que llevas a tu mesa.

Lionel Efraín Romero Reyes