Cartas a Quito / 31 de octubre de 2026

Esta son las cartas a Quito de este sábado 31 de octubre de 2026

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La energía eólica en la naturaleza de Loja

Mucho se discute en nuestro país por la energía eléctrica. En varios casos el sabotaje tiene que ver, en otros las represas hidráulicas insuficientemente mantenidas funcionan por una fracción de eficiencia y de vez en cuando uno u otro escándalo de corrupción.

En forma general el sistema para obtener electricidad pone entre la espada y la pared al Ejecutivo, obligándole a improvisar, algo que causa esperanza o desidia en las empresas o en la población. Y lo hace a unos costos muy crecidos que después se derivan en la calidad de vida de las personas.

El combustible fósil se enfrenta, así, a otro elemento de la naturaleza: el viento. En su versión original el dios Eolo participa en La Odisea cuando Ulises escapó del cíclope y llegó a  la isla de Eolo, a quien Zeus le dio la prerrogativa de gobernar los “vientos, el poder de soltarlos o retenerlos a voluntad”  (Tomás Bulfinch. Mitología. Editorial Latinoamericana, 1975, p. 173). A Ulises, continúa, le dio un saco de cuero con una cuerda de plata que contenía los vientos dañinos y ordenó a los vientos favorables que empujasen las naves  a su patria. La tripulación de Ulises desató la cuerda y escaparon los vientos dañinos. Y siguió el viaje de la odisea sin rumbo por un buen tiempo.

Asimismo, Cervantes se hizo eco y puso esta sátira en Don Quijote, cuando el caballero de la triste figura arremetió contra los molinos creyendo que eran gigantes. Era obvio que el viento de los molinos era bueno, pero Don Quijote obnubilado cometió un error que siguió haciéndolo grande.

Los errores en política son tremendos, sobre todo cuando se trata de usar los recursos que la naturaleza provee.

Veamos: La electricidad se produce por medio del agua a través de máquinas enormes enjauladas que usan la energía, la transforman y la distribuyen. También se produce con combustible fósil, igual con máquinas grandes; sin embargo, pocos han descubierto las bondades del viento. El hacedor desvía dos clases de viento para los humanos. Eolo fue advertido por Zeus y a su vez unos humanos codiciosos dejaron suelto al viento malo. El riesgo lo tomaron por si acaso.

La energía eólica usa el buen viento con máquinas gigantes que son las que confundieron a Don Quijote.

La intención es buena y lo curioso es que Loja es depositaria de esta energía.

Las reservas del buen viento se albergan en el proyecto Villonaco III. El del malo en el sistema nacional interconectado.

Como toda obra humana no se informa todavía si esta energía eléctrica se conectará con el sistema nacional. Si lo es Loja continuará dependiendo de algo no deseado. Si lo es Loja, como descendiente de Don Quijote, razonará bien y pondrá parte de su destino en el dios Eolo, el del buen viento.

Es que en fin a Loja se le conmina a decidirse entre uno u otro. Su opinión no tiene importancia alguna.

Francisco Bayancela González