Cartas a Quito / 27 de octubre de 2026

Estas son las cartas a Quito de este martes 27 deoctubre de 2026

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Para mis amigos en épocas electorales

A mis amigos que se autodefinen como “capitalistas” y fervientes defensores de la derecha, les propongo una reflexión, no una discusión.

Ser de derecha no significa necesariamente ser capitalista, así como trabajar bajo relación de dependencia no tiene absolutamente nada de incompatible con tener ideas de derecha. El problema aparece cuando confundimos una posición política con una realidad económica que quizá nunca nos hemos detenido a comprender. El capitalismo no es simplemente defender al empresario, hablar de libertad económica o admirar a quienes han acumulado riqueza. El capitalismo tiene que ver, fundamentalmente, con la propiedad del capital, la inversión, el riesgo, la producción y la manera en que se distribuye la riqueza. Por eso, si durante toda nuestra vida hemos sido trabajadores y nuestra principal fuente de ingresos ha sido un salario, convendría preguntarnos qué significa realmente decir “soy capitalista”.

Y aquí está la paradoja, podemos defender apasionadamente los intereses del capital sin tener capital. Podemos sentirnos representados por quienes poseen empresas, inversiones y patrimonio, mientras nuestra propia realidad económica sigue dependiendo de nuestro trabajo y de nuestro salario.

Esto tampoco significa que todo trabajador deba ser de izquierda, ni que toda política de derecha perjudique necesariamente al trabajador. La política es mucho más compleja que esas etiquetas. Pero sí deberíamos preguntarnos, con honestidad, qué estamos defendiendo, a quién beneficia lo que defendemos y cuál es nuestra verdadera posición dentro del sistema económico, quizá algunos descubramos entonces que no somos capitalistas, sino trabajadores que aspiran legítimamente a convertirse algún día en propietarios, empresarios o inversionistas. Y esa aspiración es perfectamente válida. Lo que no resulta coherente es confundir el deseo de pertenecer a una determinada clase económica con el hecho de pertenecer realmente a ella.

Por eso, amigos, en estas épocas electorales quizá valga la pena dejar por un momento las etiquetas y mirar nuestra propia realidad. No se trata de votar por izquierda o derecha por simple identificación, sino de entender qué proyecto político protege nuestros intereses, nuestras oportunidades y nuestro futuro, porque una ideología no se demuestra repitiendo que perteneces a ella; se demuestra entendiendo qué defiendes, por qué lo defiendes y, sobre todo, a quién termina beneficiando aquello que defiendes.

Juan Carlos Pérez Cepeda