Cartas a Quito / 15 de septiembre de 2026

Estas son las cartas a Quito de este martes 15 de septiembre de 2026

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Aprendamos la lección

Ecuador igual que las otras naciones afectadas por el fenómeno del Niño, debe tomar conciencia de lo que significa el impacto de un fenómeno natural recurrente que trae impredecibles consecuencias, ya sufrimos amargas experiencias en los años 1982-1983 y 1997. 1998, lecciones que deben servir de referencia para que el Gobierno Central y los Seccionales cumplan con su deber. No basta con que el Gobierno Central disponga la elaboración de planes de contingencia a los cantones y provincias de mayor vulnerabilidad, disposición que por cierto no han cumplido, por decidía o falta de entendimiento del problema.

Es necesario una acción contundente y definitiva (a problema difícil, solución difícil), ahora mismo, se está haciendo lo de siempre, autoridades nerviosas y asustadas reaccionan cuando el fenómeno ya está presente (alerta roja), apuradas y desordenadas improvisan defensas momentáneas para la población, buscan albergues, rutas de evacuación, raciones alimenticias, todo con asombrosa improvisación, resultado, altos costos y poca efectividad (la población sigue sufriendo), cuarenta años que no hemos hecho nada serio al respecto, cada año el mismo escenario, sufrimiento por, inundaciones, sequias, deslaves, incendios, pérdida de vidas, etc. Controlar los caprichos de la naturaleza es imposible, pero intentar controlar la hidráulica natural en la costa, especialmente en la cuenca del rio Guayas, donde los estragos son mayores, es posible.

La Secretaria Nacional de Gestión de Riesgos que conoce y está consciente de la gravedad de la amenaza, debe declarar prioridad nacional el fortalecimiento de acciones de prevención y, en coordinación con las instituciones públicas y privadas involucradas, debe diseñar y ejecutar un plan nacional integral, donde a corto plazo (un año) se mantengan y construyan nuevas alcantarillas de diámetro suficiente en la ciudad y, en el campo desazolvar, enanchar y/o profundizar los ríos, construir muros en sus orillas.

En el mediano plazo (tres años) se deberán construir diques en los afluentes de los ríos principales como el Daule y el Babahoyo que no solo retendrán agua sino también sedimentos, material que tanto daño hace al rio Guayas, también construir trasvases y lagunas artificiales. Para el largo plazo (cinco años) se debe pensar en la construcción de proyectos multipropósito que no solo evitarán las inundaciones, sino que servirán para construir centrales hidroeléctricas de mediana capacidad (50 MW), habrá agua para riego en verano y agua potable disponibilidad, proyectos que deben ubicarse entre las cotas 500 y 1000 msnm. Con todas estas obras, la hidráulica natural de la costa estará en gran parte controlada, su costo será recuperado con la defensa de la producción agrícola y la disponibilidad de energía eléctrica propia. Aprendamos la lección antes que sea tarde.

Marco A. Zurita Ríos