Cartas a Quito / 11 de septiembre de 2026

Estas son las cartas a Quito de este viernes 11 de septiembre de 2026

Fecha de publicación:

Fecha de modificación:

PISA 2025: urge repensar la educación

La prueba PISA 2025 es una triste radiografía de lo que ya conocemos sobre las debilidades de nuestro sistema educativo. Los análisis y conclusiones sobran; lo que obliga a repensar la educación y plantear un cambio radical de paradigma. De lo contrario, continuará la tendencia negativa del rendimiento académico estudiantil.

El propio Ministerio de Educación facilitó que aprobaran el año escolar los estudiantes que tienen inasistencias periódicas acumuladas y sin cumplir actividades (tareas). La normativa que “protege” al educando es una camisa de fuerza para el docente que se ve obligado a evitar el papeleo engorroso. Lo viví con una alumna que faltó dos meses, era lógico que no tenía el nivel de sus compañeros, se quedó en supletorio, me gané un MEMO. Para muestra, un botón.

El sistema educativo perdona y solapa todos los incumplimientos de tareas, faltas constantes a clases, consumo de droga, agresiones, etc. Los jóvenes crecen sin responsabilidad, sin límites, sin acatar reglas, generando un ambiente de impunidad y frustración al docente. En pocas palabras, el Estado fomenta antivalores. Sin exagerar, los alumnos se burlan y algunos padres exigen su “derecho” a faltar y entregar todo atrasado.

Otro factor grave que nadie quiere ver son los “chicos problema” junto al resto de alumnos. Si bien la educación es un derecho, cuando estos jóvenes permanecen en el aula, se vulnera el derecho a la educación del resto. Además, se afecta la seguridad y la salud mental de toda la comunidad educativa. La solución es crear planteles especializados para estos casos, con profesionales y tratamientos que realmente ayuden a estos jóvenes.

También existen otras acciones que restan tiempo de calidad en el aula, atrasando la planificación regular del docente, como son las actividades adicionales planificadas por las autoridades distritales o zonales. Por ejemplo, en el aula no se puede hablar de Dios, pero perdemos un día celebrando el Inti Raymi —contradictorio —.

Si queremos mejorar la educación, no se debería aprobar a quien al terminar la escuela no sabe leer, escribir y las cuatro operaciones fundamentales. No se debería graduar bachilleres que no saben lo mínimo indispensable y con destrezas básicas. Claro está, con las excepciones del caso.

Ya basta de estas políticas equivocadas que reducen la exigencia de aprendizaje y hacen cada vez más permisivo al sistema educativo, favoreciendo el crecimiento del analfabetismo funcional y debilitando la formación en valores. La sociedad desea personas responsables, cumplidas, disciplinadas y honestas.

Julio César Navas Pazmiño