Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
El 31 de octubre de 2000, la isla Santay fue inscrita en la Lista de Humedales de Importancia Internacional de la Convención Ramsar, con el número 1041. Sus características ambientales y sus valores culturales y sociales justificaron un reconocimiento que trascendió nuestras fronteras.
Han transcurrido 26 años y Santay continúa demostrando su importancia. Sus manglares, su biodiversidad y, especialmente, su comunidad constituyen un patrimonio natural y humano que merece ser conservado y valorado.
Sin embargo, este aniversario invita a formular una pregunta indispensable: ¿es coherente la importancia internacional que reconocemos a Santay con la importancia local que, como país, le estamos otorgando?
La secretaria general de la Convención Ramsar, Dra. Musonda Mumba, ha destacado que las comunidades que conviven con los humedales deben participar en las decisiones sobre su conservación. En 2023, ante las Naciones Unidas, recordó que los pueblos indígenas y las comunidades locales suelen ser los mejores conservadores del medio ambiente.
Este principio adquiere especial significado en Santay, donde la protección ambiental debe reconocer también la historia, los conocimientos, los derechos y las necesidades de quienes han habitado este territorio durante generaciones.
En agosto de 2026, la propia Convención Ramsar volvió a destacar, a través de su Grupo de Trabajo de Cultura, la importancia de incorporar los valores culturales, los conocimientos tradicionales y las identidades locales en la gobernanza de los humedales.
La importancia internacional de Santay debería reflejarse también en las condiciones de vida de sus habitantes: acceso seguro, servicios básicos, mantenimiento de infraestructuras, fortalecimiento comunitario y una gestión institucional coordinada.
El reconocimiento internacional no garantiza por sí solo la conservación. Son las decisiones, los recursos, la participación y el compromiso cotidiano los que permiten transformarlo en beneficios reales para la naturaleza y las personas.
Santay no necesita que cada aniversario nos recuerde únicamente su importancia mundial. Necesita que esa importancia se traduzca en prioridades y responsabilidades asumidas dentro del país.
Porque un humedal no puede ser importante para el mundo y permanecer relegado en las decisiones de quienes tienen la responsabilidad de protegerlo.
José Delgado Mendoza, Gestor Cultural y Ambiental, Director del Observatorio de Santay