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Es una columna que analiza la situación y los desafíos de las empresas, las pymes y los emprendimientos en el contexto económico ecuatoriano e internacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/xBasantes Twitter: @XAVIERBAS

Xavier Basantes

Xavier Basantes

Lic. en Comunicación, U. Central. Posgrado en periodismo en U. Andina y diplomado en gestión empresarial del Tec de Monterrey. Periodista económico. Del 2009 - 2016, Editor de LÍDERES. Exeditor de El Comercio TV; ahora Macroeditor de Proyectos Multimedia.

El mercado asegurador, ante un nuevo escenario

La disposición gubernamental de liquidar la firma de Seguros Sucre sin duda ocasiona efectos en el tablero del mercado asegurador del país. Si bien el proceso que se deberá seguir para concretar la liquidación tomará tiempo, la salida de este jugador incidirá en el negocio y en la participación del resto de empresas aseguradoras.

Esa incidencia se notará, en el mejor de los casos, a partir del segundo semestre, tomando en cuenta que el mercado también está golpeado por el covid-19.

Al igual que en otras áreas económicas, la pandemia afectó al sector en el 2020 y provocó que se incrementen los costos en los siniestros de seguros de vida y se reduzcan los de seguros generales. Obviamente ese impacto se trasladó hacia los balances de las aseguradoras y eso generó millonarias pérdidas.

A inicios de año, la Federación Ecuatoriana de Empresas de Seguros (Fedeseg) estimó que el costo de siniestros consumió alrededor del 85% de la rentabilidad de las aseguradoras en el 2020.

Asimismo, en el año anterior se sintió el efecto de las mayores restricciones a la movilidad por los confinamientos, así como una reducción considerable en la venta de vehículos, lo que se tradujo en menores ingresos por este tipo de coberturas y asistencias de seguros.

Aeade reportó una cifra de 85 000 unidades vendidas el año anterior frente a las 132 000 en el 2019. Además, se redujo la cobertura de seguros de transporte.

Por todo ello, el 2021 es un año retador para el sector asegurador ya que la pandemia continúa, los contagios de covid-19 persisten, el proceso de vacunación -si bien se aceleró en las últimas tres semanas- aún falta para cubrir a la mayoría de la población y la reactivación económica va a paso lento, lo que se refleja en el desempeño empresarial.

No obstante, con la salida de Seguros Sucre (con una participación del 17% del mercado, en 2020, pero con una tendencia a la baja), pueden generarse oportunidades para el resto de firmas aseguradoras, con la cobertura de aquellos ámbitos que se encuentran en sus manos.

En el nuevo escenario también cabe tener en cuenta la herencia que deja la Ley de Contratación Pública del 2009, que dio paso a que, vía reglamento, se exonere de concursos públicos a los contratos del Estado con empresas cuyo capital pertenezca al menos en 50% al Estado. Esto permitió consagrar un monopolio de Seguros Sucre en la última década y que en algunos casos derivó en procesos judiciales por corrupción e incumplimientos de la aseguradora.

Por ello, no se trata solo de liquidar una empresa, se trata de emprender una auditoría a fondo para determinar las responsabilidades que sus malas administraciones han derivado en cuentas pendientes y pérdidas para el Estado.

La liquidación de Seguros Sucre también debe ser la oportunidad para revisar la legislación vigente en materia de contratación pública. La historia reciente del Ecuador muestra cómo, en función de recuperar ‘el rol protagónico del Estado en la economía’, el país asimila una cantidad de cuentas en contra, a la hora de revisar el ‘debe’ y el ‘haber’ en el manejo de las finanzas públicas.