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La monogamia es un invento: tanto de hombres como de mujeres. ¡No me acribillen!
Lo dicen los propios científicos. La Universidad de Cambridge, en Reino Unido, publicó una investigación que golpea una de las creencias más arraigadas: la monogamia no sería algo tan natural en nosotros como siempre hemos pensado.
Los expertos compararon diferentes especies y su nivel de exclusividad. ¿Y qué creen? El ser humano quedó muy por debajo en la lista. Hasta un ratón resultó ser más fiel.
Muchos dirán -como yo-: “Pero eso ya lo sabíamos”. Y sí, probablemente. Pero siempre viene bien que la ciencia les ponga nombre y apellido a esas sospechas
La monogamia no se les da… a ustedes ¡Es verdad! Y quizá por eso hay tantos divorcios, tantas relaciones que duran menos que una temporada de Netflix y cada vez menos personas dispuestas a comprometerse. La gente de mi edad, y también los más jovencitos, parece preferir relaciones pasajeras.
Y está bien. Si la monogamia no se les da, ¿para qué fingir? Luego llegan los ataques de pánico, los llantos, las noches sin dormir, los botes sobre la cama… y la salud mental hecha pedazos.
Reparar la cabeza y el corazón toma tiempo. Mucho tiempo. El promedio -me han contado (ironía)- va de uno a dos años. ¿Muchísimo, no? Mejor nos curamos en sano.
La monogamia no se les da… El perro salvaje africano es más fiel que ustedes. No lo digo yo; lo dice el estudio. Tiene un 85 % de exclusividad frente al 66 % del ser humano. ¿Todavía no me creen? Bueno, les cuento dos historias.
Un amigo abogado conoció el caso de un hombre con seis juicios de pensiones de alimentos. Sí, seis. El muy galán dejó sus semillitas por aquí y por allá.
Y hay otra que todavía me da repelús: un hombre que acababa de “recuperar” a su novia seguía escribiéndoles a otras mujeres para decirles lo lindas que eran y cuánto quería verlas. ¡Qué pena!
Así que, mientras la ciencia sigue investigando, yo seguiré invirtiendo en amistades. Un trotecito, un cafecito, una buena conversación… y cada quien para su casa. Sin dramas, sin interrogatorios, sin revisar quién le dio “me gusta” a quién. Por ahora, esa fórmula me funciona bastante mejor.
Porque a diferencia de muchos… a mí sí me gustaría un amor bonito para siempre.
Ustedes, con su cuerpo, su mente y su corazón, pueden hacer lo que más les convenga.
¿Estamos en sintonía?
L@s leo en pgavilanes @elcomercio.com (email)
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