El guapo de la barra

Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.

Alejandro Ribadeneira

Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

5 razones para darle la Tricolor a Repetto de una vez por todas

Pablo Repetto, entrenador de LDU, durante un cotejo en el estadio Atahualpa de Quito. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Pablo Repetto, entrenador de LDU, durante un cotejo en el estadio Atahualpa de Quito. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Muchos sueñan con que alguna personalidad del jet set futbolero continental, e incluso mundial, asuma la dirección técnica de la Selección. A pesar de la crisis de dinero de la Ecuafútbol, la aspiración de un sector de la fanaticada (y de ciertos dirigentes algo desubicados) es contratar a alguien de linaje, de estirpe, de pedigrí. Pero la experiencia indica que no siempre las costosas estrellas calzan bien en selecciones como las de Ecuador, sobre todo cuando experimentan un bajón no solo de ánimo, sino también de calidad.

Por eso, quizá lo más razonable sea contratar para la Tricolor a un entrenador del medio local, alguien con la suficiente experiencia y credibilidad para conducir al equipo de todos pero desde abajo, no desde las cumbres. Nombres hay, como los de Santiago Escobar, Edgardo Bauza y Paúl Vélez, por ejemplo, a quienes no les quedaría grande el reto. Pero pongo a Pablo Repetto por encima, debido a ciertas características que lo hacen el ideal, si la contratación fuera a darse lo antes posible.

Sabe jugar en Quito
Repetto domina los códigos y las destrezas para jugar en la altitud, sobre todo en partidos internacionales. Esa pericia explica en parte (solo en parte) por qué ha hecho tan buenas campañas internacionales tanto con Independiente del Valle como con Liga de Quito. Si la idea es recuperar la imbatibilidad del Atahualpa y aprovechar que los rivales, sobre todo los del cono sur, siguen acobardados de jugar en los Andes, pues nadie mejor que Repetto.

Pablo Repetto, entrenador de LDU, durante un cotejo en el estadio Atahualpa de Quito. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Saca lo mejor de cada jugador
Repetto exprime el talento de los jugadores que le dan, incluso los que aparentemente no son de calidad. Su estilo resultadista tiene éxito porque pone lo colectivo por encima del talento individual, como una orquesta en la que todos los instrumentos son igual de importantes. Con poco, logra mucho. Y no sobra talento precisamente en Ecuador. Repetto no es infalible, pero podría equivocarse menos que, por ejemplo, el ‘Bolillo’.

Conoce el medio
A estas alturas, Repetto sabría perfectamente qué jugadores del medio podría elegir para una Selección. Por supuesto, su elección podría estar condicionada a su particular estilo, el cual no es del agrado de los ‘artistas’. Pero el momento del fútbol ecuatoriano, la urgencia de resultados, no está para florituras sino para tomar decisiones prácticas. Hay que ganar puntos, no hacer goles luego de 78 toquecitos. Repetto también conoce el ecosistema de nuestro fútbol, sabe lidiar con la presión y no suele caer en discursos demagógicos.

Costos asequibles
Contratar a Repetto y su cuerpo técnico no debe resultar tan oneroso. E incluso se lo puede someter a una evaluación a medio tiempo, con un valor de indemnización muy por debajo del ‘Bolillo’ Gómez, que se sacó la lotería. Si todo resulta bien, su contrato será sumamente rentable.

Total disponibilidad
Repetto terminará su relación con Liga en diciembre. Estamos a tiempo para proponerle la Tricolor y pedirle un plan, con el lapso suficiente para alcanzar un acuerdo que beneficie a todosy sin que ello perjudique los planes de la U de este año.

Por todo esto, Repetto es una buena opción. Tiene sus errores, como todos, y ha tenido traspiés como ocurrió en Olimpia; pero sus aciertos han sido mayores que sus yerros y podría irle mejor que a cualquier otra costosa estrella que esté en carpeta.