29 de September de 2009 00:00

Una visión crítica del pasado político

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Redacción Cultura
cultura@elcomercio.com

En  la fotografía  tres indígenas amazónicos posan, orgullosos, con sus trajes de fiesta. Tienen sus lanzas  clavadas en el suelo y miran directo a la cámara en una actitud de   desafío y broma.

Estos ciudadanos ecuatorianos de fines del siglo XIX sirvieron para  graficar la imagen que  el Ecuador presentó de sí mismo en la Feria Universal de Chicago, en 1893.  Un país exótico. 

Las formas que ha tomado la representación simbólica, dirigida por las élites,  que el país   ha elaborado sobre sí mismo es uno de los ejes de la muestra  ‘Políticas de la memoria’, cuyo subtítulo es:  Del país exótico al testimonio político.

La exposición se presenta en el  Museo de la Ciudad hasta el próximo 14 de noviembre.  El concepto museológico  y el montaje museográfico fueron preparados  por un equipo de la Facultad  Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) por encargo del Ministerio de Cultura.
 
La responsable del diseño final de la muestra, Ivette Celi, cuenta que la principal dificultad  fue  “encontrar recursos visuales para dar cuenta del contenido de la  investigación propuesta que abordaba los procesos -muchas veces  excluyentes, otras dolorosos-  mediante los cuales se había conformado la nación”.
 
Tales procesos se visibilizan a través, principalmente,  de fotos antiguas, de revistas,  libros y periódicos de la época, de gigantografías , infografías  y mapas. 

La búsqueda de estos  insumos  visuales  intentaba   buscar,  sigue Celi,  aquellos grupos que  tradicionalmente  fueron excluidos del proceso de   construcción de la  memoria social:  los indígenas, los trabajadores,  las mujeres, los afrodescendientes...

 Un  buen ejemplo de ese enfoque es una fotografía sobre la construcción del Palacio de la  Exposición Nacional en Quito, que se celebró en 1909 con ocasión del primer  centenario de la  Independencia.  La foto, que  se muestra  en público por primera  vez,  presenta a un grupo de indígenas desempeñando trabajos de albañilería.  Y en ese punto descansa otra clave de la muestra. Dice Celi: “No se trata de una  propuesta estética, no  presenta  obras de arte ni elementos visuales ‘agradables’. No es una historia con final feliz. Se trata de mostrar un proceso muy doloroso de lucha que los actores populares y sociales  tuvieron que pasar para lograr  un sistema un  poco más democrático  y para que los ciudadanos lleguen a sentirse, en efecto,   ciudadanos”.

La exposición enfoca un período comprendido entre fines del siglo XIX  y mediados del siglo XX.  Valeria Coronel, quien lideró  la investigación,  entiende a la muestra como “una lectura de una etapa del país en la que se puede ver claramente los legados coloniales de exclusión, reforzados durante la República”.

También -dice Coronel- cuando se genera una visión más profunda y radical de la revolución: la entrada del campesinado indígena y montubio a los imaginarios nacionales y a los derechos sociales, “la búsqueda de la participación política por fuera de las élites regionales”.

Esta muestra, sigue Coronel, plantea “un conflicto con  representaciones  por mucho tiempo dominantes con sesgos racistas que legitimaban formas de control social y explotación mediante estereotipos sobre  género, etnicidad y clase. La gente reclama una lectura de su historia y trabaja en su memoria”.

Módulos para un recorrido

La muestra está dividida en cuatro módulos  (montados en el segundo piso del Museo de la Ciudad).  El primero aborda las formas de lo exótico  y el sistema de jerarquías a fines del s. XIX.

El segundo módulo ofrece   la representación dividida de la sociedad,  según un esquema racial y la búsqueda de legitimación retórica a través del  discurso sobre el progreso.

La agremiación  de los  trabajadores  y su   lucha se examina en el tercer módulo. El cuarto módulo aborda  el lugar que  ganaron  los trabajadores  frente al poder político.

La exposición se presenta de martes a domingo, en la García Moreno y Rocafuerte.  La entrada a la    muestra es de USD 3, 2 y 1, que  incluye el acceso al resto de colecciones del Museo.

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