Papel de asambleístas independientes vuelve al debat…
Carné de vacuna se vuelve otro ‘pasaporte’ y da calma
Los kichwas se aferran al Inti Raymi, pese a restricciones
Puembo, de tierra de haciendas a zona con casas exclusivas
La disputa del narcotráfico eleva el crimen en Manabí
Aplicaciones móviles para blindar al teléfono celular
La ansiedad generalizada requiere de psicofármacos
Podcast: Entérese con EL COMERCIO, 21 de junio del 2021

El tipo de casco que usa un motociclista es su seguro en un accidente

La homologación de los cascos es la única garantía que existe en el país para determinar que este equipo sea correcto y que durante un accidente proteja la cabeza del conductor. Foto: Vicente Costales / El Comercio

La homologación de los cascos es la única garantía que existe en el país para determinar que este equipo sea correcto y que durante un accidente proteja la cabeza del conductor. Foto: Vicente Costales / El Comercio

La homologación de los cascos es la única garantía que existe en el país para determinar que este equipo sea correcto y que durante un accidente proteja la cabeza del conductor. Foto: Vicente Costales / El Comercio

Pedazos de cascos rotos sobre el asfalto y sangre. Es una escena común cuando los motociclistas están involucrados en accidentes de tránsito. Un casco ‘homologado’ reduce en el 73% de casos el riesgo de morir en las vías.

Lo señala Iván Flores, director de Seguridad Vial de la Agencia Metropolitana de Tránsito. Él detalla también que el casco adecuado disminuye en el 85% de casos, la posibilidad de que la víctima sufra una lesión permanente en la cabeza.

¿Cómo reconocer si el casco es homologado o certificado? Según Flores se lo reconoce por el peso, que va desde las cuatro hasta las 4,5 libras, mientras que uno sin certificación pesa entre 1,5 hasta 2 libras. Por dentro debe ser acolchado y tener un sistema de airbag que sirve para ajustar el casco a la cabeza. Lo importante de este equipo es que sea capaz de absorber y disipar la mayor cantidad de energía posible, para que la cabeza sufra el menor daño posible.

En Quito había, hasta octubre del 2015, un promedio de ocho accidentes de motociclistas al día, según la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT). En los casos más tristes, las víctimas no sobreviven al impacto.

En el 70% de casos, el casco que usaron las víctimas no era el adecuado, no les protegió y se rompió al golpease contra el pavimento. La mañana de este jueves 7 de enero un fiscalizador de la AMT, engrosó esa estadística. Fue llevado de emergencia a una clínica luego de que su moto se impactara contra un camión en las calles Molineros y De los Guacamayos.

El casco, que debía protegerlo, se partió. El agente civil de tránsito, Henry Reyes, detalló que la víctima no llevaba un caso homologado, sino uno blanco que no tenía certificación.
La homologación de los cascos es la única garantía que existe en el país para determinar que este equipo sea correcto y que durante un accidente no se rompa y proteja la cabeza del conductor.

La Agencia Nacional de Tránsito se encarga de esta certificación. Sin embargo, en la calle es común encontrar motorizados con cascos tipo visera, de colores, sin visor de plástico, etc. No solo se trata de moda, sino del precio, dice Jonathan Suarez, un motociclista consultado por este Diario. Él tiene un casco que compró en un supermercado. Le costó USD 35 y reconoce que en caso de un choque no le salvaría la vida. Un casco homologado se vende sobre los USD 100 y USD 200.

En la ley, el uso de un casco inadecuado significa una contravención. El Código Penal, en su artículo 389 dispone una sanción económica del 30% de un salario básico unificado y seis puntos menos en la licencia.