1 de mayo de 2018 00:00

470 443 trabajadores en Ecuador tienen más de un empleo

José Luis Fuentes tiene hace cuatro años dos empleos en el área de la docencia. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO.

José Luis Fuentes tiene hace cuatro años dos empleos en el área de la docencia. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO.

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Diana Serrano

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Trabajar por más de ocho horas al día, incluso fines de semana, acostarse a la media noche y madrugar al siguiente día es la rutina de las personas que tienen más de un empleo.

Hasta diciembre del año pasado, 470 443 trabajadores tenían más de dos trabajos, según datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

La cifra representa el 6,1% de la población con empleo y muestra un crecimiento significativo si se compara con el mismo mes del 2011, cuando había solo 163 926 personas en esa situación.

Es el caso de Walter Jiménez. Su jornada laboral comienza a las 05:30 y termina a las 12:30. Este profesor de Matemática tiene cuatro empleos. De 08:00 a 16:30 labora en el área administrativa de la Pontifica Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

Al terminar su jornada dicta clases, una hora diaria, a estudiantes secundarios en la biblioteca de la Universidad o en la sala de su casa.

Este docente cuenta que lleva esta rutina desde hace 20 años, pero percibe que hace cinco años “el trajín aumentó”.

A sus dos empleos se sumaron más tareas. Los sábados trabaja cinco horas como profesor en un colegio a distancia y hace tres meses una editorial lo contrató en calidad de ‘freelance’ para editar textos de Matemática.

Jiménez destina esa cantidad de tiempo a laborar para poder pagar la educación de sus dos hijos, que estudian en universidades privadas. Es cansado, cuenta, “pero la necesidad obliga”.

Aunque en el trabajo fijo en la universidad gana USD 1 800, recibe 600 luego de los descuentos por los préstamos que tiene para financiar la educación de sus hijos.

Por dictar clases particulares cobra entre USD 6 y 8 la hora. “Ya me ayudo en algo”, dice este profesor de 49 años.

Los viernes en la noche o los domingos aprovecha para salir con su familia y descansar de sus largas jornadas.

Fabricio Ramírez también es profesor, en este caso de secundaria. Organiza su tiempo para dar clases en dos colegios (en uno labora la jornada regular y en el otro, cuatro horas adicionales), calificar tareas, leer y preparar clase.

Le gustaría tener un solo empleo adecuadamente remunerado, dice. Con sus dos actividades llega a un ingreso mensual de unos USD 900.

La jornada de José Sabando, un conductor profesional de 33 años, se inicia a las 07:00, luego de dejar a su pequeña de ocho años en la escuela.
Luego labora medio tiempo en el área de distribución en un medio de comunicación.

Para completar los ingresos, este quiteño brinda el servicio de taxi que se solicita a través de aplicaciones móviles. Lo hace desde las 16:00 hasta las 23:00, aunque los viernes y sábados la jornada puede extenderse hasta las 04:00.

Hasta hace un año, además de laborar en estos dos empleos, trabajaba unas horas como administrador de un local de comida rápida, pero lo dejó luego de que estuvo a punto de sufrir un accidente de tránsito por quedarse dormido mientras conducía.

El trabajo de conductor en las aplicaciones móviles le da flexibilidad. “A veces apago la aplicación, me desconecto y me voy a la casa a descansar”.

Sabando tiene deudas que pagar, como las del auto que compró hace un año. Para este y otros gastos necesita, al menos, USD 1 200 cada mes.

José Luis Fuentes no ve a sus dos empleos como un problema o sacrificio. Se desempeña como profesor en dos universidades. En la Universidad de las Américas (UDLA) trabaja a tiempo completo y en la PUCE, a tiempo parcial.

Fuentes siente que las actividades son complementarias y tomó estas oportunidades como retos para su crecimiento profesional, ya que realiza trabajos de investigación y eso le ayuda en su currículum como docente universitario.

“Me siento muy cómodo con ambos trabajos”, comenta.

Yadira González, en cambio, tuvo que conseguir una fuente adicional de ingreso por necesidad. Es comunicadora social pero está en el segmento de los subempleados, que comprende a las personas que ganan menos de un salario básico unificado y trabajan menos de las horas regulares, pero quieren laborar más.

Datos del INEC evidencian que la tasa de subempleo aumentó de 12,9% a 19,9%, de diciembre del 2014, al mismo período del 2016.

González es relacionista pública de una radio ‘on line’, donde labora por horas. Desde hace 10 años, también destina su tiempo a las ventas por catálogo para poder solventar las necesidades económicas de su hogar.
Trabaja de manera independiente y, como es dueña de su horario, tiene tiempo para el cuidado de sus hijos.

Pero le gustaría encontrar un trabajo relacionado con su profesión y con un buen ingreso, porque lo que ahora percibe no le alcanza.

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