3 de septiembre de 2018 00:00

Textos digitales y reutilizados son la meta

A la Escuela Fiscal Roberto Cruz, en el sur, llegaron 1 852 kits de textos, el martes. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

A la Escuela Fiscal Roberto Cruz, en el sur, llegaron 1 852 kits de textos, el martes. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Valeria Heredia
Redactora
jheredia@elcomercio.com (I)

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En medio de cajas repletas de libros, profesores y autoridades de la Escuela Fiscal Roberto Cruz se organizan para la entrega de los kits. Los textos son un insumo de trabajo para los 1 852 alumnos -entre 5 y 12 años- que estudian en este plantel del sur de Quito.

Los primeros en recibir los kits -compuestos por textos, cuadernos de trabajo y cuentos- serán los alumnos de octavo, noveno y décimo. Ellos retornarán a las aulas mañana, 3 de septiembre, según el cronograma escalonado de inicio a clases.

Sin embargo, quienes sienten más emoción son niños de la preparatoria como Ángel, de 5 años. Él estudiará por primera vez con este insumo entregado de forma gratuita por el Ministerio desde el 2010.

En total, 1 794 191 millones de kits se distribuirán en el periodo escolar 2018-2019. De estos 1 597 797 serán para estudiantes y 196 394, para docentes, (ver gráfico).

El contenido de los textos que recibirá Ángel es el mismo del año pasado. Educación tiene el aval para usarlos durante tres ciclos. Este año será el último, para el próximo (2019-2020) se prevén cambios.

Textos digitales y reutilizados son la meta


Ahora la apuesta es el fortalecimiento de lo digital y la reutilización de textos. Los estudiantes tienen dos opciones: impresos y digitales. Los últimos están cargados en la página web de la Cartera. El viernes había 335 101 descargas.

En el Acuerdo Ministerial MINEDUC-2018-00081-A, del 27 de agosto, se explica que los padres podrán manifestar, de forma voluntaria, su deseo de que los chicos utilicen los digitales y no los físicos. Se requiere la autorización firmada.

Para el experto en temas de tecnología aplicada a la educación, Andrés Hermann, el uso de textos digitales debe ser ya una realidad. La razón principal es que ya no existe una brecha tecnológica, lo que se necesita, insiste, es capacitar a los actores educativos.

En el documento, además, hay la opción de almacenar los textos para, entre otras cosas, disminuir el consumo racional de recursos y proteger el ambiente. Quienes tengan su material en buenas condiciones podrán devolverlo a los maestros. La idea es que los chicos desde quinto año de básica hasta tercero de bachillerato los reutilicen.

Educación espera que la idea se consolide. Hasta que eso ocurra, la entidad publicó cuatro procesos de contratación para la impresión de textos.

Uno se hizo vía régimen especial -figura utilizada entre firmas públicas y mixtas- a la estatal Medios Públicos. La empresa se hizo cargo de
1 124 778 kits (62,69%). Mientras que editorial Don Bosco e imprenta La Mariscal se quedaron con 669 413 (37,31%). La figura de contratación fue la subasta inversa electrónica. El monto total de contratación fue de USD 11 673 120.

La entrega de textos es escalonada. El miércoles, por ejemplo, llegó un camión con los kits a la Escuela Valencia Herrera, ubicada en Turubamba.

Con una lista en la mano, la directora, Janeth Quinga, coordinó la entrega de los libros. Mientras que los docentes trasladaban las cajas desde el camión hasta un aula. En total se entregaron 1 500 kits.

La llegada de estudiantes nuevos o los kits incompletos son dos situaciones que afectaron el año anterior la dotación de este insumo educativo.

La Escuela Valencia Herrera acogió el año anterior a 150 alumnos nuevos. Ellos no estaban dentro del listado, por lo que la autoridad hizo el pedido al Distrito para la dotación del material. El trámite, contó, no demoró más de 15 días.

Una gestión similar hizo Germania Ochoa, directora de la Escuela Roberto Cruz. A este establecimiento llegaron kits incompletos, por lo que hizo un listado de los faltantes y los solicitó al Distrito.

Otro inconveniente registrado fue el apilamiento de insumos en los cantones Ibarra (Imbabura) y Mejía (Pichincha). Allí se encontró excedentes de textos y uniformes.

Ante ello, las autoridades educativas emitieron dos documentos con disposiciones de cumplimiento obligatorio para las coordinaciones zonales y direcciones distritales.

Se trata del Manual de Operaciones y Logística de Recursos Educativos y el de Administración, Utilización, Manejo y Control de Bienes e Inventarios. Las capacitaciones también son parte de las acciones para evitar el desperdicio.

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