27 de marzo de 2018 00:00

Los taxistas consiguen controles a informales tras manifestación

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Belén Merizalde
Daniel Romero (I)

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Tras una concentración y una marcha, el taxismo de Quito consiguió ayer (26 de marzo del 2018) que las autoridades anunciaran más controles para las unidades informales, incluidas las que trabajan con las aplicaciones móviles Uber y Cabify.

El punto de concentración fue el parque El Arbolito, en el centro-norte de Quito. Cerca de las 10:15, más de 2 000 agremiados se dirigieron al Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), ­para exponer a las autoridades su preocupación ante lo que consideran una proliferación de taxis informales y de plataformas transnacionales.

Para llegar a su destino tomaron la avenida 12 de Octubre y en su trayecto abuchearon a otros compañeros que no decidieron plegar a la protesta y trabajaron con normalidad.

Carlos Brunis, presidente de la Unión de Cooperativas de Transporte de Taxis de Pichincha, dijo que existirían alrededor de 15 000 vehículos que prestan sus servicios como taxis de forma irregular. “Tenemos una afectación de cerca del 50%, porque cada carrera que ellos hacen nos perjudica a nosotros, que tenemos todos los permisos”, dijo.

Unos 400 taxistas ingresaron al auditorio de esa institución para una reunión con representantes del MTOP, la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), el Servicio de Rentas Internas (SRI) y la Secretaría de Movilidad del Municipio.

Esa reunión tomó cerca de dos horas. A su salida, Brunis informó a sus compañeros que se mantuvieron en los exteriores del Ministerio, ubicado en las calles Juan León Mera y Amazonas (norte de Quito), que “las autoridades fueron enfáticas en señalar que tanto Uber como Cabify no cuentan con permisos habilitantes y que, por lo tanto, “operan de forma ilegal”.

Según una información entregada ayer por la ANT, se explica que hay 12 aplicaciones móviles aprobadas para que operen en el país. Entre ellas no figuran ni Uber ni Cabify.

Los taxistas pidieron que se realizaran controles exhaustivos, tanto para los vehículos que trabajan para estas plataformascomo para los informales. Miranda señaló que la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) realiza operativos constantes.

“Desde octubre del 2017 hasta el 23 de marzo de este año se detuvo a 301 vehículos que operaban con el servicio de Cabify y Uber”, dijo Miranda.

Uber, mediante una comunicación, dijo que son “promotores de espacios de convivencia donde los ciudadanos tengan la libre elección de escoger la forma cómo desean movilizarse. Mantenemos nuestro firme compromiso de ser una alternativa segura y confiable para cientos de ciudadanos que requieren movilizarse”.

Sobre su legalización, la compañía Uber dice que ha realizado acercamientos con las autoridades. Por su parte, Cabify no se pronunció.

La Secretaría de Movilidad anunció que el año pasado se detuvo a 3 660 automotores que operaban sin permiso, incluidas las dos compañías digitales. En lo que va de este año, ya se retuvo a 1 069 autos.

Precisamente, por parte del Municipio de Quito, uno de los compromisos de la Secretaría de Movilidad fue incrementar los controles en las vías.

Otro acuerdo que se alcanzó, según los taxistas, es que se conformarán mesas de trabajo para erradicar el taxismo informal. “Nos indicaron que se emitirá un documento a hoteles y centros comerciales porque no se puede apoyar la informalidad”, dijo Brunis.

Mientras tanto, la Secretaría de Movilidad del Municipio abrirá expedientes a las cooperativas de taxis que, durante la mañana de ayer, paralizaron sus servicios para protestar en contra de las aplicaciones de Uber y Cabify, que ofrecen el servicio de transporte con pedidos desde teléfonos móviles.

Los contratos de operación con los que funcionan las cooperativas impiden que se suspenda el servicio de taxis. Ese fue el argumento expuesto por Fausto Miranda, secretario de Movilidad, para informar que la acción realizada por los taxistas puede ser objeto de una sanción administrativa.

Según Miranda, ayer la Secretaría de Movilidad levantaba la información sobre las cooperativas que participaron en la protesta. Brunis dijo que al menos 350 cooperativas plegaron a la paralización.

Para Ángel Jaramillo, director de Ingeniería en Tecnologías de la Información de la UDLA, el tema de las nuevas tecnologías es un aliciente para cualquier clase de negocio. “Una plataforma de carácter social, en la que se puede interactuar, hace que se cree información de valor que beneficia a ambas partes. Eso es lo que hace la diferencia entre las aplicaciones móviles y salir a tomar un taxi en la calle”, dijo.

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