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Ciudadanos venezolanos, por temor, regresaron de Tulcán al puente Rumichaca; ahí esperan

Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Un grupo de ciudadanos venezolanos regresó desde Tulcán hasta Rumichaca Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

Estar a la intemperie cerca al Puente Internacional de Rumichaca, en Carchi, inspira más confianza que una cama caliente y un techo en Ibarra o Tulcán.

En ese punto fronterizo, cerca de las oficinas de Migración, permanecen de pie José Antonio Chávez (25 años), Ana Menéndez (36) y Jorman Torres (37). Llegaron al Ecuador el sábado por la mañana. Avanzaron hasta Tulcán y allí les consiguieron posada.

Pero, el domingo supieron por las noticias sobre el crimen de Diana Carolina Ramírez, apuñalada en manos de un compatriota y tomaron otra decisión. “Decidimos salir de Tulcán por temor. Nos volvimos caminando a Rumichaca y acá vamos a pasar la noche”, cuenta Ana.

Ella comenta que los propios ecuatorianos les recomendaron no avanzar hacia Ibarra, sino esperar en Migración donde hay presencia policial.

Ahora su dilema es si avanzarán hasta Ibarra para llegar hasta Perú, en donde les esperan amigos y ofertas laborales. La falta de dinero no les permite tomar un bus directo a Quito, por ejemplo. Para ellos, Ibarra es un paso obligatorio en su travesía que se inició hace 15 días y que la hacen, sobre todo, a pie.

El plan de Jorman es quedarse unos días más en la frontera hasta que todo se calme. El plan de Ana, en cambio, es lograr subir a un bus que los llevará directo a la frontera con Perú.

Hay temor en la comunicación venezolana que llega al país. “¿Es verdad que nos van a caer a palazos?”, pregunta Carolina B., de 7 años, a su madre Reymar Cruz, de 3. Las dos llegaron al Ecuador a las 18:30 de este lunes 21 de enero del 2019.

Mientras cumplían el proceso para ingresar al país, que incluye que los menores sean vacunados, el rumor sobre las agresiones a ciudadanos venezolanos y hasta la supuesta muerte de sus compatriotas atemorizó a los migrantes.

Carolina llora porque no soporta el frío. Su madre, junto a un grupo de migrantes ha decidido pasar la noche en el puente internacional, pero se asegura de que le sellen su documento de ingreso. “Vamos a ver cómo va mañana, pero no puedo arriesgarme a que golpeen a la nena”, dice mientras acomoda sus cosas dentro de una carpa.

La otra noticia que se difundió está tarde entre los extranjeros es que el Gobierno ecuatoriano decidió exigirles el pasado judicial. Pero en Rumichaca, hasta la noche de este lunes, ese requisito no se aplicaba. “Todavía no hay nada por escrito”, comenta un agente de Migración, quien repite que no tiene autorización para dar entrevistas.

De 15 venezolanos consultados, solo una mujer, Brigitte Yance, dice poseer el documento sobre los antecedentes penales. Cuenta que lo obtuvo hace un año y que tardó dos meses hasta lograr apostillarlo para que tenga una validez legal. “Es parte de los papeles que uno debe cargar siempre”, comenta.

En la carretera entre Tulcán y el puente internacional está Ángelo José Salone y su grupo de seis amigos. Aceleran el paso poco antes de que el sol se ponga. Su objetivo era cruzar el a Ecuador hasta llegar a Perú. Pero, en Tulcán, les advirtieron que si avanzan hacia Ibarra había el riesgo de que sean agredidos.

Como grupo, decidieron salir del Ecuador y ahora planean ir hacia Cali, en Colombia, en donde esperan quedarse un mes. Luego, si los ánimos se han calmado, volverán a ingresar al Ecuador y finalmente llegar a su destino.

Por seguridad varios ciudadanos venezolanos decidieron regresar al puente internacional Rumichaca. aFoto: Galo Paguay / EL COMERCIO

“Les hago una invitación, que refresquen su mente, no todos los venezolanos somos iguales”, dice Ángelo José. Él se refiere al venezolano que agredió a Diana Carolina en Ibarra.

Génesis León se cubre la cabeza y el cuerpo con una cobija. También emprendió el camino de regreso hacia el puente internacional. Allí pasará la noche y mañana saldrá hacia Colombia.

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